Parece que la decisión está tomada. Daniel Day-Lewis dice adiós al mundo de la interpretación, un oficio al que ha dignificado y engrandecido de manera incontestable. De acuerdo, no es la primera vez que anuncia su deseos de retirarse, pero, por alguna razón, esta vez da la sensación de que no se trata de un arrebato, que estamos ante una terrible noticia para los amantes del cine, para aquellos que, en muchas ocasiones, compramos una entrada con la mera excusa de su nombre en el cartel.
Hablar del talento de Day-Lewis es caer de manera constante en la reiteración de la excelencia, el subrayado de un carácter y una genialidad capaz de mutar en cada película, transformarse en cualquier tipo de personaje, apropiarse de la piel y la voz de personas anónimas y figuras esenciales de la historia. Estamos ante un actor capaz de hacer todo. Y de hacerlo todo bien. Aclamado por la crítica, el público y sus compañeros de profesión, ahí tenemos sus tres Oscar para comprobar esta última sentencia, el intérprete británico es una leyenda viva, un clásico contemporáneo que se ha ganado a pulso la admiración y el respeto. Un estatus indiscutible.

Interpretando desde las entrañas o desde la sutilidad, aplacando la furia con la mirada o explotando en mil pedazos ante la cámara, Day-Lewis ha dejado un buen número de interpretaciones para el recuerdo. A continuación, recordamos diez de ellas, auténticos recitales con los que, de ser cierto su adiós, tendremos argumentos de sobra para echarle mucho de menos.