Cada vez que alguien señala una (supuesta) progresiva decadencia de los años dorados de Holywood, aparece su nombre. Y se acaban los lamentos. George Clooney es un tipo listo. Y elegante, rico, guapo y famoso, sí, pero también inteligente. Mucho. Su carrera le ha servido en bandeja de plata la posibilidad de ser una superestrella al uso en numerosas ocasiones con papeles de galán romántico, héroe de acción y todos los estereotipos que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en su presencia en pantalla.
Pero, casi desde el principio, supo manejar los tiempos, entendió que aquellas horrorosas películas que forman parte de su primera etapa en la gran pantalla eran una especie de peaje que había que pagar para obtener el crédito, la admiración y, sobre todo, la libertad y confianza suficiente para construir una trayectoria por encima de los lugares comunes y de la zona de confort. Los calendarios, siempre sabios, le dieron la razón.

En los últimos años, aún teniendo en cuenta algún tropezón ('El buen alemán' o 'Monuments Men'), su carrera se puede definir como ejemplar, tanto en su tarea como actor, donde encontramos trabajos tan completos como los diez que se dan cita en este especial, como en su faceta de director con las espléndida 'Buenas noches, y buena suerte' y 'Los idus de marzo' a la cabeza. Otros habrían caído en la trampa de los flashes y los guiones medidos al milímetro de la pereza, pero George Clooney demostró que está hecho de otra pasta. El equilibrista perfecto.