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PRECRÍTICA

'Margot y la boda', familia distópica

Norah Baumbach, colaborador de Wes Anderson, firma este retrato de una familia disfuncional a modo de introspección.

Por Óscar Martínez 18 de Junio 2008 | 18:02

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Dirigida por Norah Baumbach y protagonizada por Nicole Kidman, Jack Black, Jennifer Jason Leigh, Ciarán Hinds, John Turturro y Zane Pais, 'Margot y la boda' llega con cierto retraso a nuestras salas este mes de junio.

La película cuenta la historia de Margot Zeller, una inteligente escritora de relatos cortos con una lengua muy afilada que suele crear el caos por donde pasa, decide presentarse por sorpresa a la boda de su hermana Pauline, a la que no ha visto en bastante tiempo. Margot, acompañada por su hijo Claude, un chico muy maduro para su edad, llega con la fuerza de un huracán. En el momento en que conoce a Malcolm, el futuro marido de su hermana, empieza a sembrar dudas acerca de la unión. La boda se acerca y las complicaciones se suceden. Las dos hermanas se encuentran de pronto al borde del precipicio, pero no tardarán en darse cuenta de que incluso cuando la familia está a punto de autodestruirse, si se busca consuelo, no hay nada como la familia.

Intelectualismo tragicómico

El actor, guionista y director Norah Baumbach, colaborador ocasional de Wes Anderson ('The life aquatic'), regresa con 'Margot y la boda' al retrato costumbrista del sector más intelectual de la sociedad norteamericana, tal y como ya hiciera en Una historia de Brooklyn, si bien su análisis del deterioro de las relaciones siempre ha estado presente en su corta filmografía.

Con 'Margot y la boda', Norah Baumbach profundiza en dicha temática, en una película densa y de lenta progresión, carente de un verdadero objetivo ajeno a la mera disección de unos personajes oscuros y poliédricos cuyo tratamiento nos recuerda en más de una ocasión al realizado por Bergman en una mescolanza de 'Secretos de un matrimonio' y 'Gritos y susurros'; aunque si hablamos de Bergman en el cine actual, hemos de hablar inevitablemente de Woody Allen, donde los ecos de 'Otra mujer', 'Septiembre', 'Interiores' e incluso de títulos más ligeros como 'Delitos y falta's, 'Hannah y sus hermanas' o 'Maridos y mujeres' proliferan constantemente en el metraje.

Cabe destacar la interpretación de todos y cada uno de sus personajes, en especial del trío protagónico compuesto por Nicole Kidman, Jennifer Jason Leigh y un Jack Black que, pese a recordanos en cierta medida a su rol de Barry en Alta fidelidad, demuestra sus habilidades fuera de la comedia gamberra; dichas interpretaciones quedan enfatizadas tanto por los logros como por los defectos de la película, léase una total falta de rumbo en su entramado, léase una fotografía austera y minimalista repleta de primeros planos.

De este modo, 'Margot y la boda' es una más que interesante propuesta, que por desgracia transcurre a un ritmo abrumadoramente lento, principal lacra del film, que queda enfatizada tanto por la ausencia de un objetivo como por cierta redundancia en los diversos conflictos abarcados.