Vamos a fracasar. Y cuanto antes lo aceptemos, mejor. Ser humanos implica también ser perdedores, en algún u otro sentido. No somos perfectos y la industria audiovisual lleva décadas encargándose de recordarnos que ni siquiera nos hace falta serlo para triunfar y tener éxito.
Lo cierto es que siempre le hemos tenido tirria a aquellos personajes que lo tenían todo hecho y a los que les iba bien en la ficción. Las vidas caóticas, las facturas sin pagar, los complejos y las taras físicas, la inmundicia emocional o el abandono de uno mismo son características que convierten a un personaje en un gran fracasado, pero también son las cualidades que más nos aportan sobre nosotros mismos y nos hacen replantearnos nuestra propia existencia.

Tampoco les ha faltado carisma y afán de superación, por lo que muchos se han ganado un rincón especial entre nuestras películas y series favoritas. De hecho, la faceta humorística que han cultivado cómicos como Charles Chaplin o Woody Allen nace del fracaso, de lo ridículo y de lo inalcanzable. Repasamos 10 de los mejores perdedores que nos ha dado la gran y la pequeña pantalla.