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ENTREVISTA ECARTELERA

Meritxell Colell ('Con el viento'): "Puse en valor lo cotidiano que pasa desapercibido"

Entrevistamos a la directora de 'Con el viento', drama familiar en el que cuatro mujeres de distintas generaciones se enfrentan a sus raíces.

Por Antonio Miguel Arenas Gamarra 22 de Noviembre 2018 | 18:45

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El viernes 23 de noviembre llega a cines españoles 'Con el viento', la ópera prima de la directora y montadora barcelonesa Meritxell Colell, que tuvo su estreno internacional a principios de año en el Festival de Berlín. Allí pudimos conversar con ella sobre las particularidades del proyecto, gestado a fuego lento, así como profundizar en los huecos que deja tras de sí este sutil drama familiar, que trasciende al hibridar con sus imágenes de la España rural el conflicto entre tradición y modernidad. Protagonizada por la coreógrafa y bailarina Mónica García, cuenta en su reparto con Ana Fernández ('Solas'), Elena Martín ('Julia Ist') y el debut de Concha Canal, cuatro mujeres de distintas generaciones a las que el paso del tiempo y la ausencia del padre han distanciado, enfrentadas por sus raíces.

Meritxell Colell

eC: Durante la película se aprecia un fuerte componente personal. ¿Cómo trataste de manifestar tu voz a través de este lugar, un pequeño pueblo de Burgos anclado en el tiempo y la naturaleza?

Meritxell Colell: El espacio que retrato en 'Con el viento' es el pueblo de mis abuelos. Es donde he crecido, cada verano iba allí. La base del proyecto, de donde nació el impulso, era poner en valor un mundo que con la generación de mis abuelos desaparece. Y por otro lado, retratar un espacio que amo tanto. Y quizás lo que he ido descubriendo con el tiempo, haciendo la película, es cómo el cine me ha permitido valorar lo que no valoraba antes. Puse en valor lo cotidiano que pasa desapercibido.

eC: En los primeros minutos el espectador experimenta la convulsa vida de Mónica en Argentina. Y lo hace a través de una cámara en constante agitación que apenas permite ver fragmentos de su cuerpo, en movimiento continuo frente a la contemplación y quietud de su llegada al pueblo y del resto de la película.

Meritxell Colell: Quería poner en contraste, emocionalmente hablando, lo que supone estar en una ciudad frente a esa vuelta al campo y al silencio, quedando casi un vacío tras toda esa agitación inicial. De alguna manera se trataba de presentar a un personaje que está sobrepasado, todo se precipita en su vida y no hay espacio para pensar y poner las cosas en su lugar. Esto argumenta el por qué de no volver. No hay una respuesta, la vida es así, atropellada y confusa, por eso ella está perdida y rota.

eC: Cuentas en el reparto con una sugerente mezcla de actrices de gran experiencia como Ana Fernández, junto a otras no-profesionales. ¿Cómo lograste conseguir naturalidad en los diálogos sin perder esa precisión y solidez de la puesta en escena?

Meritxell Colell: Había un guion muy preciso y descriptivo, pero rodamos sin guion. El trabajo fue en diálogo con las actrices para intentar acercar lo que estaba escrito a su realidad y a su forma de ser, de hablar, de moverse. Sobre todo con Mónica García, que hacía un diario del personaje para situar dónde se encontraba, cómo iba a reaccionar, cuáles eran sus intenciones... Marcábamos una serie de premisas y a partir de ahí no se imponía nada, pero lo bonito era que casi siempre llegábamos al mismo lugar de lo que estaba escrito.

Y en cuanto a la precisión de la puesta en escena, se trataba de buscar ese gesto que estaba escrito, pero sin pautarlo de forma que perdieran libertad. Es complejo explicar cómo se llega a eso, pero creo que surge de que las actrices sientan la necesidad de hacerlo. Tratamos de conseguirlo ensayando escenas que nunca iban a aparecer en la película, pero que sucedían previamente a estas, y eso las colocaba en otro lugar.

Con el viento

"Me encantan los personajes que se te escapan, como las nubes"

eC: Al respecto la dirección, sorprende la planificación de las abundantes secuencias nocturnas, con la delicadeza suficiente para transmitir a través de la oscuridad el estado emocional y la intimidad de la protagonista.

Meritxell Colell: Toda la primera parte del otoño, la llegada del pueblo, la llamábamos "la noche". Fue difícil trabajar la luz de forma que no fuera demasiado expresionista pero que al mismo tiempo tuviera algo de abstracción. Fue un trabajo de perfeccionismo por parte de los directores de fotografía.

eC: Hablando del guion, se podría decir que los personajes vienen con su mochila. Me parece un acierto que nunca lleguemos a conocer los problemas que distancian a esta familia. En ocasiones los silencios y las miradas cruzadas entre ellas son más importantes que las palabras.

Meritxell Colell: Me encantan los personajes que se te escapan. Hay una cita, aunque ahora no recuerdo de quien, que dice que los personajes son como las nubes. Están en constante viaje y transformación, cuando vuelven a aparecer lo hacen desde otro lugar. Es una película elíptica y hay cosas de los personajes que el espectador no sabe, que solo saben ellos. De hecho, decidimos que entre ellas solo compartieran lo que habrían hablado juntas, para que siempre hubiera en el otro ese misterio que hay en la vida.

eC: El personaje de Mónica se arrepiente en cierto momento de renegar de su familia y de haber alejado su profesión de sus padres, que nunca la vieron bailar. Te atreves a crear un nuevo vínculo entre madre e hija a través de la danza de Pina Bausch, lo que no deja de ser tremendamente arriesgado y conmovedor.

Meritxell Colell: A mí es algo que me parecía interesante explorar porque tenemos demasiados prejuicios respecto a eso. Me parece bonito hablar de la escena en la que Pilar ve a Mónica bailar por primera vez. Es decir, Concha Canal nos estaba diciendo que "a esta niña no la he visto nunca bailar. ¿Pero tú qué bailas, sevillanas?" Y nosotros explicándole que era danza contemporánea. Pero cuando llegó esta escena, en la que ve un vídeo de Mónica bailando en un espectáculo suyo auténtico, salió a la primera toma. Fue una toma que duró veinte minutos, en la que no dijo nada, se quedó hipnotizada, pero cuando terminó le preguntó "¿Y no te duele el cuerpo?" Entró a valorar mucho su actuación.

Con el viento

eC: El título de la película no puede ser más apropiado. Las emociones y decisiones de los personajes vienen condicionadas por el entorno y la rudeza del paisaje, contra el que luchan hasta fundirse con el propio viento en la magnífica secuencia final.

Meritxell Colell: El viento era algo que condicionó mucho el rodaje, que tiene una presencia muy fuerte. Marca una línea. La película dibuja un arco emocional de los personajes, que están en un movimiento constante, pero también un arco temporal a través de las estaciones. Además, el viento vincula lo interior y lo exterior, es un elemento de transformación. Pero al principio la película se llamaba 'Tierra de soledad'. Al título llegué buscando libros de poemas que me gustaban para encontrar palabras con las que inspirarme. Y volví a dar con un libro de Kiarostami que se llama "Avec le vent", en el que hay un poema que dice: "Con el viento llegaré el primer día de verano y el viento se me llevará el último día de Otoño". Cuando lo leí lo tuve claro.

eC: Has coincidido en el Festival de Berlín con 'Trinta lumes' de Diana Toucedo, otra película de formas híbridas que vuelve su mirada a la tradición rural, en esta ocasión a Galicia, con la que compartes montadora, Ana Pfaff, algo que no deja de ser interesante. Además, también se encargó del montaje de 'Verano 1993'. ¿Qué aportó al resultado final?

Meritxell Colell: ¡Y las tres somos montadoras! Siempre digo que la película es una ficción-abierta, se construyó desde ahí. Y se ha pensado en diálogo en todos los campos. Igual que rodando reescribíamos mucho para que los personajes se acercaran a las actrices, montando hemos reescrito constantemente. Y es algo muy bello. Con Ana disfrutamos muchísimo tratando de construir tiempos y arcos emocionales de los personajes. Viendo cómo simplemente cambiando tres escenas de lugar todo daba la vuelta. Para mí fue un lujo compartir sala de montaje con ella porque es una persona muy sensible, con un pulso muy preciso sobre el tiempo y la emoción. Había una libertad absoluta al encarar cada escena, siempre en diálogo, jugamos mucho.

"Hay que situarse al borde del abismo"

eC: Me da la sensación de que esa libertad de la que hablas no es precisamente la habitual en el contexto de una producción convencional. Tanto por la relación cercana que se establece entre los miembros del equipo, con la confianza para reescribir el guion y modificar el plan de rodaje, como por el tiempo del que habéis dispuesto.

Meritxell Colell: Esa fue la clave, el tiempo. Al productor, Carles Brugueras, a quien le debo mucho por confiar en el proyecto, cuando se lo presenté le dije que queríamos hacer algo pequeño, con un equipo de solo 7 personas, y le encantó esa idea. Tuvimos 13 semanas de rodaje, eso te da mucho tiempo. Te da tiempo a equivocarte, te da tiempo a rodar cosas que nunca van a aparecer, pero también te da tiempo a que surjan cosas que de otra manera no serían posibles. Me parece muy reivindicable que haya productores capaces de flexibilizar sus estructuras para que puedan darse otro tipo de producciones. A veces te encuentras con que solo se puede rodar 4 semanas para que pueda rodar un equipo de 20 personas. Aquí fue al revés, fue todo tan familiar que hubo días en los que reescribíamos el guion o rodábamos solo tres escenas, pero luego otros en los que no paramos de grabar.

Con el viento

eC: Bajo las circunstancias tan precarias en las que se encuentra buena parte del cine español, tanto a nivel de financiación como de exhibición, saber aprovechar esas dificultades para madurar el proyecto y llevarlo a tu terreno es un buen síntoma. Creo que es algo que está comenzando a provocar nuevas dinámicas, no sé en tu caso si fue tu decisión abordar el cine desde esta perspectiva más al margen.

Meritxell Colell: Creo en la resistencia, es un buen lugar de creación. Te coloca en esa incomodidad y tensión que te permite pensar. Cuando estás cómoda te encuentras en un lugar sin riesgo, hay que situarse al borde del abismo. Creo en otras formas de producción, las tenemos que pensar e ir probando cosas. 'Dúo', mi próximo proyecto, será de nuevo un híbrido, una road movie por el noroeste de Argentina y Chile en una gira de danza contemporánea real, que paralelamente cuenta la historia de la separación de una pareja. Quiero seguir explorando a Mónica, que es una bestia, combinando ficción, documental y danza.

Directoras españolas a las que seguir en 2018

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Carla Simón ha sido el gran descubrimiento en este 2017. Su debut como directora de largometrajes, 'Verano 1993', ha aunado a la crítica y gracias a él le han llovido elogios. Recibió en la Berlinale el premio a Mejor Opera Prima y la Biznaga de Plata a Mejor Película en Málaga.

Además, 'Verano 1993' es la película que lidera la candidatura española a los Oscar.

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Elena Martín

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La cineasta Elena Martín, que ya participó en 'Las amigas de Àgata', consiguió llevar hasta la taquilla su proyecto de final de carrera, 'Júlia Ist', la historia de una estudiante de arquitectura que se va de Erasmus a Alemania y se transforma con ello.

La crítica alabó de 'Júlia ist' la naturalidad de su protagonista, a cargo también de Martín, y de sus diálogos.

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Leticia Dolera

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Como directora y guionista, Leticia Dolera es una profesional a la que cuidar mucho en la industria, por su activismo feminista y crítico con la industria cinematográfica. En su faceta como actriz, la hemos podido ver recientemente en 'Verónica' y, después de dirigir 'Requisitos para ser una persona normal', ha llevado a cabo el cortometraje 'Vuelta al mundo'.

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Roser Aguilar

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Roser Aguilar cuenta ya con varios proyectos a sus espaldas, entre los que destaca 'Lo mejor de mí', protagonizada por Marian Álvarez. 'Brava' es su última película como directora, estrenada este 2017 y centrada en cómo una protagonista lidia con su vida después de sufrir una agresión sexual en el metro.

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Sílvia Quer

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Desconocida en nuestro país, Ana Asensio ha triunfado con su película 'Most Beautiful Island' en el SXSW de Austin. Ella es la directora, guionista y protagonista de este thriller que se ha llevado el galardón a Mejor Largometraje en el festival. La historia sigue a Luciana, una española que emigra a Nueva York huyendo de un drama familiar.

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La única directora española que estuvo presente en la pasada edición del Festival de Cannes, en 2017. Laura Ferrés presentó su segundo cortometraje, 'Los desheredados', y se llevó el galardón a Mejor Corto en la Semana Crítica. 'Los desheredados' cuenta la historia de su padre, mitad ficción, mitad realidad. Su primer largometraje también está cerca.

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