Michael Jackson siempre se ha identificado a sí mismo como Peter Pan. Es algo que ha expresado múltiples veces en entrevistas, imágenes y su propia forma de actuar. Es algo que su biopic más reciente, 'Michael' , también quiere dejar muy claro: quiere ser el niño que nunca creció, y en gran parte lo es. Pero no es la imagen con la que uno se queda tras ver la película. Lo que refleja es algo más cercano al destino de los niños perdidos en la versión Disney: el cómo toma el timón y reclama su libertad volando al cielo estrellado con su propio barco. Sí, Michael Jackson es Jack Sparrow.
Es una frase confusa sin contexto, pero también lo es la carrera del que, a gusto de este redactor, ha sido la mayor estrella del pop en la Historia. El paso de los años ha sido algo complicado para él, lleno de altibajos con momentos destacables dentro y fuera de la música. Ha sido músico, director de cine, llevó su propio parque de atracciones, luchó contra enfermedades físicas y mentales.
La suya es una vida fascinante que es digna de estudio y que, tras reposarla, sí refleja al mítico niño volador vestido de verde. Pero no en esta cinta. Aquí lo que se quedan son sus paralelismos con la vida de un pirata que sufre bajo el comando del capitán Garfio que navega el barco que es los primeros veinte años de su vida musical.
Los días más tranquilos de una estrella
'Michael' quiere retratar los primeros años del célebre cantante desde los sesenta hasta los ochenta. Su objetivo es mostrar cómo empezó su vida como músico siendo la voz estrella del grupo Jackson 5, compuesto por otros cuatro de sus hermanos más, hasta el último día en el que trabajó con su familia. La elección para interpretarle no podía ser mejor teniendo en cuenta que todo gira en torno a la familia: es Jaafar Jackson, su sobrino biológico en la vida real, quien le da vida con sus manerismos y particularidades.
El actor ha sabido imitar a su tío y captar sus excentricidades. Su interpretación está llena de orgullo y respeto del que debe haber sido por mucho tiempo un modelo a seguir, queriendo mostrarle como alguien cercano, preocupado siempre por los demás. Peca un poco de inocente y de chico bueno en más de una ocasión, pero trabaja con los límites de un guion que quiere dar sólo la mejor cara de la estrella.
Donde se queda corto es en las coreografías. Es comprensible, Michael Jackson era un bailarín divino excesivamente difícil de imitar. No es que Jafaar no sepa sus buenos pasos de baile, pero no capturan el factor X que hacía tan magnético al original. La película, a cambio, lo compensa con su voz y su música, que sí aciertan mucho más en recrear la magia de MJ.
La tormenta en la calma
El otro actor que roba la pantalla cada segundo que está presente es Colman Domingo, que toma el papel antagonista interpretando a Joseph Jackson. Domingo no pone frenos a su manera de traer a la pantalla al padre de Michael Jackson: se le muestra sin escrúpulos cómo trataba al joven cantante, y no es una cara bonita. El maltrato y abuso que sufrió en sus manos, tanto física como psicológicamente, están muy latentes a lo largo de las dos horas que dura el filme.
No quita que haya querido restarle profundidad a una figura tan problemática. Domingo hace un papel tan bueno que podemos sentir, en cierta retorcida manera, de dónde viene su injustificable trato a su hijo. Es un hombre que se pierde en la fama y la gloria, que cree en el principio de la familia sobre todas las cosas y que necesita el control sobre la vida al completo de los que le rodean. El guion es claro en que es un monstruo, pero uno con capas que dudo que otro actor le hubiese podido dar. Domingo sabe cuál es su papel y lo lleva a la perfección, a veces eclipsando el trabajo de Jafaar como actor clave.
Por desgracia, el resto del reparto queda muy relegado por el propio guion. Apenas hay espacio para conocer la relación entre Michael y sus hermanos, por no decir las propias personalidades de los mismos. Existen, son mencionados, aparecen en pantalla, pero es difícil retener nada de ellos. Algo similar sucede con otras personas que claramente marcaron la vida del autor y han querido plasmarlo en cierta manera, pero culmina en momentos memorables para ninguno de ellos. La edición de la película se ha asegurado que Michael es el centro y protagonista a todos los términos de esta historia al precio que sea.
La vida de Jackson continúa
'Michael' es correcta para mostrar la mejor cara del cantante y hacernos pasar dos horas con el poder de hacernos sentirnos bien. La música contribuye mucho a ello, con los temas clásicos del autor resonando en toda la cinta. Si hay que ver la película, haceos el favor de hacerlo con el mejor equipo de sonido posible: os dejará con una sonrisa de labio a labio y no querréis dejar la sala hasta terminar los créditos, sólo por disfrutar un poco más de la magia que este hombre desprendía en vida.
Con eso dicho, es producto de la época de biopics populares en la que vivimos. No hace nada novedoso con la imagen que nos da de Michael, y se aleja lo máximo posible de cualquier aspecto problemático del personaje. Es una imagen lavada que me hace preguntarme con qué perspectiva llevarán una posible secuela que cuente su transcurso por los noventa. Porque incluso ignorando las posteriores controversias, lo mejor de Michael Jackson está en esos años, así que terminar la cinta donde lo hace es una decisión.
La puerta a una segunda parte está abierta para el estudio. Tendremos que esperar para ver si se hará realidad, y en ese caso, quizás debamos valorar con otros ojos esta película. No es lo mismo hacerlo como una pequeña parte de la mayor estrella del mundo que hacerlo como la primera mitad de una historia mucho más grande.