"Las mujeres no son graciosas". "Las chicas siempre hablan de las mismas cosas". "Es que no me río con las tías". Son frases que probablemente todas hayamos escuchado a lo largo de nuestra vida. Un ámbito, la comedia, que tradicionalmente ha estado reservado a los hombres. Sin embargo, en la actualidad cada vez más mujeres se atreven a someter a juicio su humor ante un público que, literalmente, paga para reírse.

La buena salud del stand up femenino (que no dirigido solo a mujeres) no ha pasado desapercibida para las grandes proveedoras de contenido audiovisual, y en los catálogos de plataformas como Netflix, HBO o Hulu y cadenas como Showtime podemos encontrar multitud de especiales realizados por mujeres humoristas. Entre ellas, Netflix se ha erigido la reina absoluta durante los últimos años, incluyendo a un gran número de cómicas dentro de su estrategia de adquirir y/o producir los mejores monólogos del mundo.
El humor no es asunto de risa para Netflix. En su afán por convertirse en la principal valedora de la comedia, la compañía ha desembolsado elevadísimas cantidades de dinero por tener en nómina a los cómicos y cómicas más aclamados del mundo. Tanto es así que el servicio de streaming está pagando 80 millones de dólares por algunos especiales de stand up, el equivalente a una temporada de 'Juego de Tronos'.
Amy Schumer se ha convertido en una de las fijas para la compañía californiana, donde debutó en 2017. Se estrenó con 'The Leather Special', un monólogo en el que divaga sobre las relaciones, el sexo y lo absurdo de la fama y con el que la humorista llegó a embolsarse 13 millones de dólares. Dos años después nos presenta 'Growing'. Un espectáculo en el que habla de su vida actual, su matrimonio y la responsabilidad de tener un bebé. Pero ¡no temáis! Que Schumer se haya convertido formalmente en adulta no significa que haya madurado.
Pioneras
Estados Unidos es el epicentro del stand up. Un formato que tiene su origen en el vodevil y que se popularizó a mediados del siglo XX, en escenarios copados principalmente por hombres. Esto no amedrentó a Phyllis Diller, la primera mujer en hacer un monólogo frente a un público (ella y otras mujeres de su época han servido de inspiración para 'La maravillosa Sra. Maisel'). A esta pionera la siguieron otras cómicas míticas de la época: Joan Rivers, Lily Tomlin y Roseanne Barr... todas ellas se deshicieron de los estereotipos a golpe de chiste.

En España, el stand up tardó en llegar unas décadas más. Fue en los albores de los 2000, cuando El Club de la Comedia y Paramount Comedy dieron oportunidad a los humoristas nacionales de mostrar su talento. Una primera hornada plagada de cómicos entre los que solo sobresalían dos mujeres: Eva Hache y Llum Barrera. Una cifra que ha aumentado durante estos veinte años a la vez que ha ido creciendo el formato. Así, en la actualidad, podemos ver a un buen número de cómicas en la televisión, asistir a locales de stand up femenino e, incluso, disfrutar de un late night compuesto íntegramente por mujeres que, afortunadamente, deja muy atrás ese plantel eminentemente masculino de principios de siglo.