Bienvenidos a la obra maestra de Baz Luhrmann. Todavía poseído por el alma y el corazón de Shakespeare tras su particular y fascinante revisión del clásico de Romeo y Julieta, el cineasta australiano propuso en 'Moulin Rouge' una especie de relectura de aquel trágico romance, pero trasladándolo hasta el maravilloso París de bohemia y absenta de 1900. Una apuesta tan arriesgada como prometedora que, tras observar el resultado final, le terminó otorgando la mayor de las razones a su valiente responsable.
Dirigida con una pasión contagiosa, desenfrenada y trepidante, con una banda sonora inolvidable y dos intérpretes memorables, Nicole Kidman en la mejor interpretación de su carrera y un sobresaliente Ewan McGregor; 'Moulin Rouge' revitalizó el género musical como solamente los grandes clásicos saben hacerlo, logrando que el espectador sintiera que estaba viendo algo completamente diferente, nuevo, único y especial.

Imposible olvidar la primera vez que uno disfruta hipnotizado a esta historia de amor, pasión y lágrimas entre la estrella más deslumbrante del cabaret parisino por excelencia y un joven escritor perdido en el fracaso y la melancolía. Imposible olvidar a Satine y Christian. Imposible olvidar ese hechizo que desprende siempre una de las películas más redondas, emocionantes e inolvidables del siglo XXI. Imposible olvidar 'Moulin Rouge'.