Siempre han estado catalogados como "premios menores" porque carecen de la pomposidad que pide una alfombra roja, pero lo cierto es que sin ellos la fiesta más grande del cine no existiría. Sería tan posible como un pájaro tratando de adquirir la forma del agua. Las categorías técnicas son como el hilo invisible con el que la industria va componiendo el tejido que da sustento a los excesos, tanto como lo fueron para el Estado los archivos del Pentágono antes de ser revelados a la sociedad. Dejan salir a productos que, de otro modo, estarían condenados al ostracismo. Quizás no quieras llamarte por su nombre, pero los artistas y técnicos que sujetan a las todopoderosas majors merecen mucha más atención de la que se les presta. No es que de ello dependan futuros desembarcos agónicos como el de Dunkerque, ni que su presencia durante la ceremonia en el Teatro Dolby de Los Ángeles sea su instante más oscuro, pero cuán mejor estarían considerados si apareciesen en tres anuncios a las afueras de tu ciudad, ¿no crees?

2018 ha sido un año, ya no prolífico, sino excelente a todos los niveles. Acercamientos a grandes deportistas rebajadas por sus parejas; algún que otro coming-of-age que nos ha recordado la capacidad del primer amor para quemar y doler mientras resulta placentero; grandes líderes dinamitando la mayor lacra sociopolítico-militar del siglo XX, y grandes guerras libradas en espacios tan pequeños como una playa; investigaciones que no apaciguan la ira de una madre, otras que desvelan secretos gravísimos a una sociedad imbuida en el miedo al otro; chicos que buscan chicas en deportivos con The Jon Spencer Blues Explosion de fondo; o la comunión del ser humano con su componente mayoritario. Historias que nos han despertado sentimientos encontrados, que nos han llevado hasta el límite o que, directamente, han dilapidado todos nuestros valores para reconstruirlos tras la demolición.
Creemos que estamos preparados para asumir la responsabilidad de explicarte por qué 'Blade Runner 2049' y 'La forma del agua' no van a arrasar (como se espera) en las categorías técnicas o por qué Netflix debería llevarse su segundo Oscar -el primero lo alzó el año pasado por su corto-documental 'The White Helmets'-. Así que allá vamos.