De origen galés, y criada en Irlanda, Peggy Cummins llegó con apenas 20 años a los Estados Unidos. Ya había hecho sus pinitos en el teatro, y había tenido algunos papeles en películas británicas, por lo que no le costó demasiado abrirse camino en la meca del cine. Su gran oportunidad llegó en 1950 con 'El demonio de las armas', en la que dio vida a una rubia de cara angelical, pero de armas tomar.

Icono del cine clásico, Peggy Cummins ha muerto en Londres a los 92 años. En el hospital, donde fue internada por un derrame cerebral, ha muerto el viernes 29 de diciembre rodeada de su familia, como ha confirmado a The Hollywood Reporter una amiga cercana.
La actriz, de apariencia dulce, cautivó al público en su papel de ladrona. Manipuladora y seductora, se valió de sus armas de mujer para convencer al galán John Dall de robar un banco. Pese a su pequeña estatura, se convirtió en todo un icono de mujer fatal, por el que será recordada como la mujer más feroz de la historia del cine negro.
Película pionera
Descartada al principio por la crítica, 'El demonio de las armas' fue una película de bajo presupuesto, dirigida por Joseph H. Lewis y coescrita, en secreto, por Dalton Trumbo, quien formaba parte de la famosa "lista negra de Hollywood" en ese momento. Ironías de la vida, la película ha sido después reconocida como influyente y precursora, siendo seleccionada en 1998 para su preservación en el Registro Nacional de Películas de Estados Unidos por su importancia. Además, inspiró la Nouvelle Vague francesa y el Hollywood de los setenta. Películas como Bonnie y Clyde (de Arthur Penn) o 'Baby Driver' (de Edgar Wright) están en deuda con este clásico.