Las corrientes en el cine de terror y fantástico tienden a tener cierto aspecto de reiteración, haciendo que cada cierto tiempo se recurra a la idea de retomar las películas de décadas anteriores para actualizarlas a los tiempos que corren. Pasó en los cincuenta y luego en los noventa, cuando la llegada del nuevo horror teen fue la que propició la recuperación de los títulos clásicos del género.
A inicios del siglo XXI, la fiebre del remake no solo había puesto el ojo en la producción de cine de género venido desde el lejano oriente, sino que para poder ampliar el negocio y llegar así a un mayor número de público, se optó por empezar a reinterpretar títulos que, hasta el momento, bien podían considerarse intocables. Con 'La matanza de Texas' de Marcus Nispel a la cabeza, y 'Las colinas tienen ojos' de Alexandre Aja como ejemplo de que se podían llegar a mejorar las obras originales, era de esperar que las sagas clásicas del slasher pronto acabarían pasando por la máquina remakeadora de Hollywood.

Un nuevo Michael Myers
Tras ocho películas que se habían ido estrenando a lo largo de casi tres décadas, la saga 'Halloween' había vivido varias etapas que bien podrían tachar a la franquicia de irregular. Cronológicamente hablando, 'La noche de Halloween', 'Halloween II', 'Halloween H20: 20 años después' y 'Halloween: Resurrection' habían tenido cierta coherencia argumental entre ellas (salvo el deus ex macuina del prólogo de esta última, que no hace falta recordar). 'Halloween 4: El regreso de Michael Myers', 'Halloween 5: la venganza de Michael Myers' y 'Halloween - La maldición de Michael Myers', pese a estar conectadas con los hechos de las dos primeras entregas, habían sido borradas del mapa con la llegada de la recuperación de la saga a finales de los noventa.
Lógicamente, Michael Myers pedía a gritos un lavado de imagen, y quién mejor que Rob Zombie para ser el encargado de este. Dimension Films había quedado fascinada con el trabajo del director en sus dos primeras películas, 'La casa de los 1.000 cadáveres' y su secuela, 'Los Renegados del Diablo', motivo que llevó a la productora a fichar Zombie, quien pondría en el nuevo universo de Haddonfield todo el amor que él mismo ha confesado siempre que ha sentido hacia la obra original de John Carpenter.
Firmando como director, guionista, productor y supervisor de la banda sonora, Zombie planteaba 'Halloween: el origen' como precuela y remake del título de 1978, donde se nos presentaba a Scout Taylor-Compton y Malcolm McDowell como los nuevos Laurie Strode y Dr. Sam Loomis, retomando los papeles de Jamie Lee Curtis y Donald Pleasence, en una película para muchos incomprendida y que, para quien esto escribe, merece ser recordada como uno de los remakes más interesantes del reciente cine de terror.