Cuando piensas en comedia clásica, de manera instantánea se te viene un nombre a la cabeza: Ernst Lubitsch. Todas sus películas estaban compuestas por la misma fórmula, pero esta nunca fallaba. Los argumentos de sus films eran sofisticados y elegantes, impregnados de una fina ironía. En cada una de sus escenas cobraba la misma importancia tanto lo que sugería como lo que mostraba y su erotismo era tan sutil que lograba pasar el filtro de la censura.

Lo que hizo grande a su cine fue que, ante comedias que eran aparentemente ligeras, el espectador se encontraba ante cintas con un gran compromiso social, político y moral, como en 'Ser o no ser'. Detrás de su sencillez, había guiones profundamente trabajados. Lubitsch demostraba tal inteligencia y perfeccionismo que no estaba dispuesto a dejar al azar ningún detalle.
De Alemania a Hollywood
Lubitsch era originario de Alemania y antes de probar suerte en Hollywood, ya había alcanzado gran éxito en su país natal como director y actor, llegando a obtener la popularidad de Charles Chaplin. Desde que se trasladó a América en 1922, su fama internacional no paró de crecer con obras como 'Ser o no ser', 'La viuda alegre', 'Un ladrón en la alcoba' o 'Ninotchka', la que para muchos es su obra maestra. Por haber cambiado la manera de hacer y de entender el cine, repasamos los 10 mejores largometrajes del prodigioso director.