Todd Phillips entiende la comedia desde el punto neutral que se sitúa entre el exceso y lo rutinario. Quizá por eso, mantengamos la duda para no caer en la contundencia total, su cine siempre se mueve entre el notable y el aprobado por los pelos. Seguimos esperando esa gran película que le termine de ubicar dentro de la industria a un nivel que vaya más allá de lo puramente comercial, terreno en el que sus tres resacones ya le han garantizado un puesto realmente envidiable.
Sin embargo, pese a no contar con esa cima largamente esperada en su trayectoria, logro que en ocasiones aparecía en forma de espejismo, el cine de Phillips tiene una especial capacidad para conseguir la risa cómplice del espectador. No hablamos de carcajadas, esa es una situación más puntual que constante, pero sería injusto no valorar el talento del cineasta por habernos presentado en la gran pantalla alguna de las escenas cómicas más notables de los últimos años.

A falta de genialidad omnipresente, buena es la risa compartida entre palomitas. Ni más ni menos. Por eso, celebremos la carrera de Phillips repasando todas y cada una de sus películas de peor a mejor. No es oro todo lo que reluce en ellas, pero hay pocos errores graves en una filmografía marcada de manera definitiva por la comedia.