RODAR PARA DAR VIDA

Tomasi Doblecero: "El cine no es solo una cuestión estética o una forma de contar historias, sino que también puede tener una utilidad humana"

Mayores sin Reparo cumple 18 años demostrando que las personas mayores no son solo espectadores, sino creadores. El corto 'El ropero' de Tomasi Doblecero es el gran ganador, con Milagros arrasando como mejor actriz en una iniciativa que rompe rutinas y visibiliza la vejez.

Por Ainhoa Pino Gil Más 22 de Mayo 2026 | 12:12

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Tomasi Doblecero dirige 'El ropero', el cortometraje ganador de "Mayores sin reparo", una iniciativa que convierte a las personas mayores en protagonistas del cine.
Tomasi Doblecero dirige 'El ropero', el cortometraje ganador de "Mayores sin reparo", una iniciativa que convierte a las personas mayores en protagonistas del cine. ('El ropero')

El cine también puede ser una forma de mirar, escuchar y dar protagonismo a quienes durante demasiado tiempo han quedado fuera del foco. Esa es precisamente la esencia de "Mayores sin reparo", una iniciativa vinculada al Festival de Cine de Lanzarote que cumple ya 18 años y que convierte a personas mayores de centros de día, hospitales y residencias de Lanzarote y La Graciosa en parte activa de un proceso cinematográfico completo.

En esta edición, el gran protagonista ha sido "El ropero", el cortometraje dirigido por Tomasi Doblecero, que se ha alzado como ganador del certamen. La obra no solo ha conseguido el premio al mejor corto, sino también el Premio del Público y el galardón a mejor actriz para Milagros, protagonista de la historia.

Tomasi Doblecero dirige 'El ropero', el corto ganador de "Mayores sin reparo" del Festival de Cine de Lanzarote.
Tomasi Doblecero dirige 'El ropero', el corto ganador de "Mayores sin reparo" del Festival de Cine de Lanzarote. ('El ropero')

Un corto creado por y con personas mayores

Lo que hace especial a "Mayores sin reparo" no es únicamente que las personas mayores aparezcan delante de la cámara. La iniciativa va mucho más allá: los usuarios y usuarias participan en todas las fases del cortometraje, desde la aportación de ideas hasta la escritura, la interpretación y el rodaje.

De esta forma, los mayores no son solo actores, sino también parte esencial del proceso creativo. Sus recuerdos, su manera de mirar el mundo y sus experiencias se convierten en material narrativo, dando lugar a historias que nacen desde la autenticidad y no desde una mirada externa sobre la vejez.

Hoy hemos tenido la oportunidad de hablar con Tomasi Doblecero, director de "El ropero", para conocer cómo ha sido el trabajo detrás de un proyecto que ha emocionado al público y al jurado. Su corto se ha convertido en el gran vencedor de esta edición y en un ejemplo del otro poder que puede tener el cine.

¿Por qué decides presentarte a esta categoría y cómo surge esta iniciativa?

Surge de un proyecto que está dentro del Festival Internacional de Cine de Lanzarote, llamado "Mayores sin reparo". Lo que hace esta iniciativa es dar la oportunidad a cineastas de Lanzarote de desarrollar un cortometraje con bastante libertad creativa en una residencia de mayores o en un centro de día de la isla.

El festival lleva 18 años trabajando con personas mayores, pero desde el año pasado se consideró que una forma muy acertada de continuar el proyecto era hacer que los mayores fueran los verdaderos protagonistas de los cortos. Es decir, que no fueran solamente espectadores, sino que estuvieran delante de la cámara y participaran directamente en la creación de las historias.

¿Y cómo es trabajar con personas mayores?

Muy bien, muy divertido. Yo puedo hablar desde mi experiencia, porque llevo ya dos años participando y los dos han sido muy divertidos desde el punto de vista creativo.

También es un reto, porque hay que improvisar mucho y tener una cintura creativa bastante engrasada. Suelen aparecer problemas de muchos tipos. Este año, por ejemplo, he trabajado en el Hospital Insular de Lanzarote, y eso implica que no tienes acceso a determinados sitios, que los tiempos son los que son y que tienes que adaptarte constantemente.

Pero en los dos años que he trabajado con personas mayores, siempre me he encontrado con gente encantada de participar. Son muy frescos, no tienen ningún tipo de filtro y puedes proponerles muchas locuras porque las aceptan muy bien.

Además, y esto lo digo al cien por cien, lo hacen muy bien. Se dejan dirigir bastante bien, improvisan muy bien y son muy divertidos. Para ellos es una vivencia muy importante dentro de su día a día, y ahí está realmente la utilidad del proyecto.

¿Tenéis en cuenta a los protagonistas a la hora de elegir la historia o cómo surge ese proceso?

Depende mucho de la residencia o del centro de día, porque hay realidades muy distintas. También depende de los usuarios o pacientes que haya en cada lugar. Hay personas con problemas de movilidad, otras con deterioros cognitivos más importantes... Entonces tienes que valorar, junto con el personal del hospital o de la residencia, quién puede hacer determinadas cosas y quién no.

A partir de ahí, vas viendo qué usuario puede adaptarse mejor a la idea que tienes o con quién puedes trabajar bien. En mi caso, primero intento conocer un poco a la gente, hablar con ellos y ver qué posibilidades hay. A veces eliges primero a las personas y luego termina apareciendo la idea.

Con Milagros fue especial, porque ella ya había participado el año pasado en otro corto. Yo la vi y pensé: "Interesante". La fiché desde ese momento. Enseguida me pareció genial y vi que se adaptaba muy bien a lo que quería hacer.

Además, ella fue súper divertida y tenía unas ganas tremendas. Desde el principio hasta el final fue todo muy fácil con ella. Si le decías: "Milagros, mañana a las diez y media", a las diez y cuarto ya estaba allí.

Milagros, protagonista de 'El ropero', recibió el premio a Mejor Actriz por su papel en el cortometraje dirigido por Tomasi Doblecero.
Milagros, protagonista de 'El ropero', recibió el premio a Mejor Actriz por su papel en el cortometraje dirigido por Tomasi Dobl ('El ropero')

¿Qué querías transmitir con "El ropero"?

Lo que quería, sobre todo, era que la gente se lo pasara bien. Que saliera ganando todo el mundo: quienes participan, yo, la gente que lo ve y el proyecto en sí. En este caso, quería que el público se riera con el corto y que Milagros tuviera esa "vidilla", que el rodaje le diera algo diferente dentro de su día a día.

También me parecía importante romper la rutina de los trabajadores del hospital. Cualquier trabajo, cuando lo haces día tras día, puede volverse repetitivo, y más en profesiones que tienen una tensión importante por su propia naturaleza. Por eso, hacer algo distinto, y además divertido, es muy positivo.

Para mí también ha sido un proyecto muy especial, porque trabajar con personas mayores rompe tu propia rutina de trabajo. Es algo diferente y tienes que saber adaptarte.

Luego hay una capa quizá más profunda, que es visibilizar a las personas mayores. Es un colectivo que está muy invisibilizado. Y también visibilizar a los profesionales que trabajan con ellos, que hacen una labor preciosa, no solo sanitaria, sino también de cuidado.

'El ropero' demuestra cómo el cine puede romper la rutina, visibilizar a las personas mayores y convertirse en una experiencia compartida.
'El ropero' demuestra cómo el cine puede romper la rutina, visibilizar a las personas mayores y convertirse en una experiencia c ('El ropero')

En el caso del Hospital Insular de Lanzarote, trabajar con ellos ha sido algo muy bonito. Han sido muy hospitalarios, y nunca mejor dicho tratándose de un hospital. Desde los celadores hasta las personas de recepción, auxiliares, enfermeros, médicos y la directora del hospital, todos participaron con una sonrisa. Ha sido un amor trabajar con ellos y estoy muy agradecido de haberlos conocido.

¿Y cómo se recibe ese premio?

Al final es una fiesta. Yo lo veo desde tres partes: los pacientes o mayores, los profesionales y mi propia experiencia.

Para los mayores es un espectáculo, porque rompe su día a día de una forma muy especial. El mundo del cine para ellos es algo muy lejano, muy espectacular. De repente se ven en una pantalla grande, con un sonido potente, en un teatro lleno, con premios, fotos, flashes, fotocall... Y además pueden vivirlo con su familia: con sus hijos, sus nietos o incluso sus bisnietos. Creo que la palabra sería divertido e inolvidable.

Sí me gustaría remarcar lo que ocurrió con el premio a Mejor Actriz, que se lo llevó Milagros. El problema fue que la semana anterior se puso muy malita y estaba ingresada en el hospital, así que no pudo disfrutarlo del todo en persona. Cuando le dieron el premio, ella estaba en el hospital y mandó un vídeo de agradecimiento muy gracioso.

Y me comentan, esto nunca se puede comprobar del todo, pero me dicen que se ha recuperado muy rápido por el subidón que le ha dado el premio. Con eso ya te digo bastante de cómo les llega a ellos el mundo del cine y de lo importante que puede ser una experiencia así.

¿Tienes pensado seguir con estos cortometrajes o tienes algún otro propósito en tu carrera?

Yo tengo otros cortos en construcción, sobre todo documentales, porque lo que hago principalmente es documental. De hecho, "El ropero" ha sido mi primera ficción y también ha sido un terreno muy interesante para experimentar dentro de este proyecto.

En cuanto a "Mayores sin reparo", creo que el año que viene se va a volver a hacer. En principio sí me gustaría repetir, aunque no estoy completamente seguro porque también depende mucho de la disponibilidad de trabajo que tenga en ese momento. Es un corto que exige estar muy presente y, probablemente, tener un mes libre para poder planearlo todo bien.

Hay muchos problemas de producción, de horarios, de espacios... No es solo preparar la idea y rodar. Tienes que estar muy encima porque, si no, no sale bien. Pero en principio sí me apetece, porque aprendes mucho.

El corto fue realizado con la participación de personas mayores, que se implicaron en el proceso creativo, la interpretación y el rodaje.
El corto fue realizado con la participación de personas mayores, que se implicaron en el proceso creativo, la interpretación y e ('El ropero')

Además, este proyecto te refuerza en ciertas ideas sobre la utilidad del cine. Te recuerda que el cine no es solo una cuestión estética o una forma de contar historias, sino que también puede tener una utilidad humana, en la que todo el mundo salga ganando.

Eso es lo bonito de este proyecto. Te llena y te reafirma en la idea de que lo que estás haciendo puede ser útil para los demás. Y para mí eso es súper importante.

Festival Internacional de Cine de Lanzarote