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school3

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Rambo 5: Last Blood (2019)

19 may 2020

Cuando en "Aterriza como puedas" los Zucker-Abrahams-Zucker ironizaban con "Rocky 38" y un anciano Stallone no se equivocaban mucho. Eso sí, lo que nadie habría podido imaginar es que con 73 estuviera tan de buen ver y tan musculado como si tuviera treinta años menos. Pero no ha sido Rocky el personaje que sigue dando caña, sino John Rambo, el otro mito que convirtió a Stallone en una superestrella de Hollywood y que ahora vuelve con toda su furia para imponer orden al otro lado de la frontera de México y Estados Unidos (y a éste). Es curioso como precisamente en otra etapa norteamericana básicamente republicana -la de Reagan- fue donde este personaje se convertía en mito, y ahora, en otra Norteamérica también republicana -la de Trump- Rambo vuelve con toda la fuerza. Y precisamente, con la frontera (y el muro) como telón de fondo de la última aventura del comando de operaciones especiales condecorado por su participación en Vietnam.

Vale, que sí, que ya sabemos todos lo que vamos a ver, pero digo yo que podrían haber cargado un poquito menos las tintas y que el trazo no fuera tan grueso, porque según la película, resulta que México es poco menos que el infierno y Estados Unidos el paraíso de la libertad (recordemos sin ir más lejos, la primera película de la saga, que aquí se llamó "Acorralado" -"First Blood", o sea, "primera sangre" en español y esta se llama "Last blood" o sea, "última sangre"...- donde no había precisamente mucha libertad para un veterano de guerra que llega a un pueblecito...). Los malos, unos proxenetas narcos mexicanos -que vuelven a estar interpretados por actores españoles...- parecen sacados de un cómic, en unas verdaderas caricaturas.

Si encima resulta que las señas de identidad del personaje (el pelo largo, la cinta en el pelo, y por supuesto, el arco, el machete -que si aparecen, pero no con la importancia que deberían tener, ya que son definitorios, como el sombrero y el látigo para Indiana Jones...) están desdibujadas, nos encontramos a un abuelete como cualquier otro jubilado del interior rural de Estados Unidos. Ese personaje que es el "bueno" de la película, es un anciano mártir atormentado por sus recuerdos, capaz de las mayores heroicidades por su experiencia militar. Si encima resulta que es su sobrina a la que han hecho daño, pues ya podemos imaginarnos la que se lía.

Vamos, que a la familia, ni me la nombren, que entonces ya no hay compasión alguna: pero en esta película dirigida con más convencionalismo que interés por Adrian Grunberg -que por cierto, también dirigió "Vacaciones en el inferno", en la que Mel Gibson también metía en cintura a malvados narcos y delincuentes mejicanos...- todo parece estar hecho para llegar a la secuencia final, una especie de mascletá donde Rambo se convierte en una máquina de matar y se carga hasta al apuntador. Terminator a su lado, una nenaza. El guión sitúa a un Rambo medicado y retirado en un rancho de su familia en Arizona (primera noticia que Rambo tuviera familia, que estuviera en Arizona, y que le gustara domar caballos...) que sigue atormentado por sus recuerdos. Resulta que su sobrina está a punto de empezar la universidad, pero después de que su madre haya muerto de cáncer y que su padre -un mejicano- las abandonara, decide cruzar la frontera e ir en su busca. El problema es que se ve envuelta en una red de proxenetas, y tito Rambo va a salvarla, aunque cuando llegue se va a encontrar con verdaderos problemas... Ya que hemos hablado de Mel Gibson, resulta curioso la parábola que plantea esta película, ya que en "Apocalypto" comprobábamos el poco valor que tenían las vidas humanas en el México precolombino... y ahora resulta que casi pasa lo mismo, con castas, esclavos, etc. Abrumador.

A pesar de la condescendencia con que podamos ver todo lo relacionado con el legendario personaje "que comería cosas que harían vomitar a una cabra" -mítica frase del coronel Trautman- todo está realmente traído por alfileres, y hay agujeros de guión realmente grandes. Tan grandes como para que la espera para esa secuencia final sea un poco tediosa. Eso sí, hay que reconocer que en los momentos en que el boina verde saca la mala leche, se luce, como hacía en la anterior película del personaje, que ya era la cuarta parte de la saga (apodada sencillamente "John Rambo"), llegando incluso a momentos "gore" cuando no de auténtico "slasher", cargando las tintas a lo bestia. Claro que también es lo que se espera, ¿no?

El caso es que este broche ¿final? (que yo ya no me creo nada...) aprueba por los pelos (y no precisamente por el que no se deja largo Stallone...): creo que hace mucho más la mitología cinematográfica y la complicidad del espectador que la calidad real de la película. Estoy convencido que el público joven, que ni siquiera había nacido en 1982 (año del estreno de "Acorralado") verán esta película como otra más, sin el más mínimo interés y sin la pátina que podemos darle los cinéfilos que hemos crecido con ese personaje. Más bueno o más malo, pero que ya forma parte de la carrera de este actor, y por supuesto, de la historia del cine, nos guste o no.

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'Rambo: Last Blood' es justo lo que esperas: ira, venganza, sangre y guerra
Crítica Ecartelera
6,0