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moore

10

La otra cara del pecado. (Ya la he terminado)

11 jul 2014

Es sonriente y terrible. Está esperando el momento adecuado para darse la vuelta y sonreír malevolamente desde la nuca de un alguien que está ahí todo el rato y pasa desapercibido y mirarte con esos ojos rojos que insinúen algo como un "He ganado". (...)

A lo largo de toda la película se nos va relatando la investigación que estudia la autoría de una sucesión de macabros crímenes, dando una serie de pistas e incentivando el ansia del espectador por conocer por fín quién se esconde detrás de la siniestra figura que le perdonaba...

... la vida a teniente Mills en el callejón oscuro. Ese rostro desdibujado que se hacía inmune al frío de la lluvia que al parecer se mostró piadoso, pero nada lejos, cuando en realidad oscuros fines se maquinaban en su perversa y brillante mente sobre un millón de penalidades a las que someter la figura del apasionado y tozudo investigador, y que de paso supondrían el broche final de su obra, el acto final de una función que sería recordada para la eternidad como una figura que se declaró el enemigo del demonio y que un día decidió pasar de ejercer de castigador de la amoral conducta humana.

Lo mejor de todo (o lo peor) es que el impecable y brillante discurso final (uno de los mejores que se han dado jamás en la historia del cine, a mi parecer) llevaba ciertas cantidades de razón. Que los humanos convertimos el mundo en una mierda. Es algo innato y que no podemos hacer nada para evitarlo. Y que sí, yo solo seré un perturbado más que sí recibirá su penalidad por eso que se denomina justicia, pero mirad lo que hay al vuestro alrededor y que campa a sus anchas con una impunidad absoluta. Y es algo que parece hacerme gracia, porque sé que voy a ser ajusticiado, pero la anidación de la mugre no se queda ahí. Es un proceso que no conoce barrera alguna que impida su constante crecimiento y seguirá proliferando entre la especie humana a raíz de los siete pecados más básicos y elementales, los que darán lugar a su vez a un sinfín de otros motivos y conductas moralmente recriminables. ¡Cuánta suciedad! Y me castigáis solo a mí, al enviado que sólo pretende imponer el veredicto del señor cuando ahí afuera hay tanta escoria suelta a la que yo he castigado con mi macabra obra maestra...

Majestuoso. Y pensar que Kevin Spacey pensaba en rechazar el papel que lo consolidaría para siempre en el estrellato...

Su monólogo viene a decir algo similar a lo que dijo el demente asesino de nombre Frank en el capítulo 35 de Mentes Criminales. "La belleza puede tapar muchos defectos, pero por dentro somos exactamente todos iguales". A lo que Gideon se calló. Pero es que la gran diferencia estriba en que sí, todos cuando tenemos a nuestro alcance un cuchillo podemos ser víctimas de un impulso de locura que asalte por motivos X nuestra mente, y en un súbito acto de enajenación dar rienda suelta a nuestra demencia sacando a relucir un trastorno, un grave trauma que nos corroe por dentro, sacarlo a la luz. Aunque no lo parezca un gran número de personas pueden ser víctimas de un impulso similar, por muy sano y cabal que estos parezcan. Un acto similar tan solo requiere unas determinadas condiciones que agraven una insania, una insania que puede ser fruto de cualquier obsesión, ansiedad o turbación y ser así un desencadenante de una tragedia interior que quieras o no se va a notar en el exterior. El caso concreto de nuestro escalofriante Kevin Spacey no lo sabemos, pero bien no es difícil intuir por donde andan los tiros de los orígenes de ese mal, ese mal al que con tanta obcecación y perseverancia parece perseguir, inconsciente de que su acto, que bien puede considerarse de una moralidad positiva, e incluso como un acto altruista, encierra la mayor dosis de maldad que todos los 'pecadores' juntos a los que 'castiga'. Escalofriante personaje, que actúa con sorna ante el que sabe que será su inminente final pero está satisfecho y tranquilo, pues no se aprecian estigmas de turbación en su rostro. Su suertuda condición de poder haber cometido tantos crímenes y llevar a cabo su maestro plan de forma impune me invita a recordar otra secuencia de 'Mentes Criminales', serie que como podréis comprobar me gusta mucho, jeje. Concretamente me refiero al capítulo 53, 'Afortunado' en cuyo principio y final se reitera la escena en la que el asesino buscado pudo ser capturado previamente, pero fruto a una afortunada coincidencia, la manera en la que se han tumbado los sucesos no le cogen y este se marcha delante de la cara del que podría haber prevenido más mal. Es una instantánea que me ha parecido brillante y la cual he rescatado para compararla con el momento cuando Somerset y Mills van a la casa donde el asesino ha dejado un cuerpo y lo que se encuentran ahí es una auténtica obra macabra, y Mills echa a un fotógrafo que con insólita rapidez ha llegado a la escena del crimen, quejándose de cómo demonios llegan tan rápido. Y yo, por primera vez que vi esta película os juro por lo que más queráis en el mundo que pensé ¿y si ese es el asesino con el que tanta perseverancia están buscando? Y así resultó ser! Lo han tenido bajo sus narices y le han dejado irse.

Y lo más gracioso es que el hábil psicópata en efecto le perdonó la vida a Mills y si no llega a entregarse a saber cuánto más lo estarían buscando. Pero el inteligente y peculiar Kevin Spacey nos honra con su presencia en el momento en el que las cosas más parecían perdidas para los agentes..,

Muy buena película que confirma su estatus de excelencia con un poderoso guión dotado de giros extraordinarios, y la crudeza proporcionada a manos del propio Kevin Spacey. Un 10 merecido. Una película maravillosa.

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