Más allá de Harry Potter y la Orden del Fénix, Spider-man 3, Transformers o Piratas del Caribe: en el fin del mundo, uno de los platos fuertes de esta cartelera veraniega era el estreno de la primera pelÃcula de la familia Simpson tras casi veinte años de existencia en la televisión.
Muchos se preguntaban, todavÃa no sé por qué, si una pelÃcula de animación en dos dimensiones tendrÃa algo que hacer frente a los monstruos del CGI, o simplemente, si merecÃa la pena ir al cine a verla, como si no recordaran ya cualquier estreno de los estudios Ghibli en estos últimos años; por otro lado, sus más de cuarenta millones de espectadores alrededor del mundo dudaban sobre si David Silverman, director de la divertidÃsima Monstruos S.A, iba a limitarse a realizar un mero capÃtulo extendido de la familia más irreverente de Springfield, o si se obviarÃa a alguno de los carismáticos personajes creados por Matt Groening.
Y es que veinte años dan para muchos personajes, a cual más pintoresco: Moe, Flanders, el señor Burns, Lenny, Krusty, el actor secundario Bob, Kent Brockman, Troy McClure, Apu, Skinner, Willy, Otto, el jefe de policÃa Wiggum, los doctores Hibbert y Riviera, Milhouse... Muchos personajes para tan sólo 87 minutos de metraje.
Pues bien, tras las cuatro considerables decepciones que un servidor se llevó con los blockbusters citados anteriormente, debo decir que Los Simpson; la pelÃcula, debe sumarse a esa lista, aunque con reservas.
Pero, antes que nada, vayamos por partes: Los Simpson: la pelÃcula cuenta el lamentable estado en el que se encuentra el lago de Springfield, altamente contaminado por los desechos vertidos; por ello, Lisa iniciará una campaña de concienciación que finalizará con la prohibición por parte del alcalde Quimby de verter más desechos en el lago; pero Homer, como era de esperar, obviará dicha prerrogativa y verterá un enorme silo de excrementos de cerdo en el lago, provocando que el presidente de los Estados Unidos, por medio de la APM, tome la decisión de encerrar a la ciudad de Springfield en una gigantesca cúpula de cristal. La familia Simpson logrará huir de la ciudad y del linchamiento popular, instalándose en Alaska, donde pretenderán iniciar una nueva vida, pero la noticia de que Springfield va a ser literalmente erradicado del mapa, pesará sobre sus conciencias y les hará regresar para tratar de salvar a sus vecinos.
Debo admitir que la pelÃcula comienza muy bien: tras un inicio protagonizado por Rasca y Pica y una introducción a la historia verdaderamente hilarante, con un Homer Simpson en estado de gracia con el que sin duda se suceden los mejores gags, Los Simpson: la pelÃcula se va desinflando a medida que trata de entretejer su guión de largometraje; a pesar de los esfuerzos de David Silverman por hacer de Los Simpson: la pelÃcula algo más que un mero capÃtulo extendido, el resultado final de la pelÃcula no deja de ser ése, una simple trama de blockbuster cuyo único aliciente son los aislados gags de sus protagonistas, en especial de Homer.
Y, en fin, no es que me queje: era algo previsible.
Pero Los Simpson: la pelÃcula cae en los dos únicos fatales errores en los que podÃa caer: en primer lugar, y como ya he dicho, la pelÃcula no deja de parecer un capÃtulo extendido, en el que los gags que comúnmente quedan entrelazados sin dar margen al espectador, se ven dispersados a lo largo de 87 minutos provocando espacios de tiempo en los que uno no hace sino esperar a que se presente el siguiente chascarrillo, ya que su trama, como era obvio, carece totalmente de interés a pesar de su mensaje ecologista.
En segundo lugar, y personalmente creo que esa es su mayor lacra, el guión de Los simpson: la pelÃcula está escrito en la misma lÃnea que sus últimas temporadas, mucho más comedidas y aburguesadas, carentes de ese humor irreverente e incisivo que se convirtiera en el sello caracterÃstico de la serie.
Por ello, y a pesar de pasar un rato verdaderamente entretenido viendo la pelÃcula, uno no puede dejar de tener la sensación de que preferirÃa estar viendo tres capÃtulos seguidos al azar, en los que la trama queda supeditada a un guión que no es sino excusa para provocar situaciones risibles, y en el que su humor cafre y desmedido no dejaba tÃtere con cabeza.
Y es que el humor que destila Los Simpson: la pelÃcula, deja bastante que desear, con un deje moralista demasiado convencional que se antoja desfasado si lo comparamos, por ejemplo, con otras series similares aunque más modernas como Padre de familia; pero, como decÃa, esto no es un fallo intrÃnseco de la pelÃcula, si no que ya procede de los guiones de las últimas temporadas.