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'Jack Ryan: Operación sombra': Un espía humano, pero sin chispa

Carlos Hernández Martes 28 enero 2014

Con una cartelera en ocasiones saturada de propuestas de acción que se basan en explosiones, coches caros y gags humorísticos pobres, se echa en falta de vez en cuando que una película de espías se atreva en romper la dinámica, sobre todo si sabe innovar o proporcionar algún divertimiento algo más interesante. Ambas cosas son cumplidas a medias por 'Jack Ryan: Operación Sombra', la nueva cinta de espionaje del personaje creado por el fallecido Tom Clancy, y que después que actores como Harrison Ford o Ben Affleck hayan interpretado al personaje, en esta ocasión le toca el turno a Chris Pine, un actor que ha sabido encontrar su hueco en la industria del cine gracias a sus papeles en 'Star Trek', y que da muestras de ser un héroe de acción competente, sobre todo por mostrar cierta fragilidad y fuerza a partes iguales, y cuando conecta con el espectador llega a interesar lo que le ocurre en pantalla, aunque no sea durante todo el metraje.

'Jack Ryan: Operación sombra': Un espía humano, pero sin chispa

La sinopsis del filme nos lleve a la vida de Ryan, un veterano de guerra que lleva una doble vida como ejecutivo de Wall Street y agente analista de la CIA. Fue reclutado por su habilidad para interpretar datos globales y al desenmascarar un complot meticulosamente planeado para hundir la economía norteamericana y sembrar el caos en todo el mundo, se convierte en el único hombre capaz de impedirlo. Ryan se mete de lleno en la operación, un mundo de crecientes sospechas, engaños e inusitada violencia. Atrapado entre el negociador oficial Harper, su novia en la sombra Cathy y un inquietante oligarca ruso, Jack tiene que enfrentarse a una nueva realidad en la que no puede fiarse de nadie, y en la que el destino de millones de personas depende de que descubra la verdad. Con la urgencia de una mecha encendida, se ve arrastrado a una carrera en la que tiene que ir siempre varios pasos por delante de todos los demás.

Chris Pine será Jack Ryan, y como héroe de acción consigue en unas de sus primeras secuencias trabajar muy bien elementos interpretativos en los que sería muy fácil parecer fingido y poco metido en el papel, y cuando va avanzando el metraje descubrimos que logra hacer un personaje interesante y resuelto, además de ofrecer algunos detalles sarcásticos muy bien escogidos, que harán que sin llegar a la carisma de un James Bond, logremos ver a Jack Ryan como un héroe más veraz y de calle. El intérprete tampoco se sale mucho de los moldes de su rol, y pese que en alguna secuencia logra parecer realmente humano y real, habrá otras en las que veremos al actor en una pose más prefabricada, y no termine de convencer. Pese a ello, logra montar un personaje lo suficientemente atractivo para que nos importe lo que le ocurre en pantalla la mayor parte del tiempo.

Keira Knightley hará de la mujer de nuestro protagonista, con un papel que si bien no llega a explotar del todo el potencial de la actriz, tampoco es que sea fácil. En su rol, la actriz se enfrenta a algunos momentos de tensión y confianza con su pareja de reparto, en los que encontraremos a una Keira bien situada y creíble, pero no será durante todo el metraje, ya que habrá momentos en los que la imagen de chica de armas tomar que parece tener quede algo más ensombrecido por otros momentos en los que se muestra más frágil de lo normal. Estos cambios entre fuerza y fragilidad me chocan un poco, y creo que realmente la intérprete no termina de coger el punto a su personaje, y es en esos momentos en los que no termino de conectar con su personaje, que por lo demás es correcto, sin llegar a sorprender tampoco.

'Jack Ryan: Operación sombra': Un espía humano, pero sin chispa

Kevin Costner tiene su papel en el filme, secundario eso sí, y la sensación con su trabajo es que uno acaba sintiendo que está algo desaprovechado en la trama. En cuanto a su trabajo delante de las cámaras, es correcto, sin tampoco ningún pico interpretativo que nos haga quitarnos el sombrero, pero tampoco banaliza su rol para hacerlo por hacer, por lo que se encuentra en los trabajos medios de un actor que ha hecho mucho cine y que ya tiene las claves para este tipo de personajes. Es por ello que se echa de menos más protagonismo suyo en la cinta, aunque en las partes en las que el actor aparece está concreto en su trabajo y no se sale un ápice, ni para bien ni para mal.

Uno de los roles más interesantes es el encarnado por Kenneth Branagh, que hace de antítesis del protagonista. Su personaje será (como en muchos de los casos en los que la carisma del malo es más grande que la del prota) el más interesante del filme, ya que además de ofrecer un logrado acento ruso y una buena aproximación a todo lo que la Madre Rusia ofrece, es también el personaje más complejo de la trama, y que pese a tener algún estereotipo que afea un poco su conjunto, consigue hacer un buen trabajo con su rol, y además de otorgarle la suficiente profundidad para que nos interese, aunque por momentos peque de tópico.

La dirección es también de Branagh, y la verdad es que sorprende sobre todo en la filmación de las escenas de acción, que sin ser especialmente brillantes, sí logran mantenernos en tensión y resultan divertidas de ver, sobre todo gracias al buen ritmo con el que se cargan. Algunos de los monólogos y conversaciones de los personajes también cuentan con una buena realización, y sin ser tampoco una película que ha abusado de los medios, sí que ha sabido utilizarlos de manera efectiva en pantalla. Eso sí, en algunos tramos de la película notaremos alguna bajada en su ritmo, haciéndose algo lenta sobre todo en la antesala a las últimas secuencias, cómo si un globo se fuera desinflando, y pese a que consigue salvar los muebles, se echa de menos más imaginación.

'Jack Ryan: Operación sombra': Un espía humano, pero sin chispa

Buenas ideas, poca chispa

Con ello me refiero que todo lo que 'Jack Ryan: Operación sombra' pone en pantalla puede ser más o menos interesante según el ojo que la vea, pero no llega a sorprender del todo. Es una película correcta en muchas de sus facetas, pero le falta esa chispa que la convierta en una cinta referencia, y pese a que algunas de sus ideas están bien expuestas y logran que estemos pegados a la butaca esperando ver cual es el próximo movimiento del protagonista, por momentos me quedo con ganas de que todo sea la antesala de algo más grande, más sorprendente, más rompedor. Esto no llega a explotar del todo, y me quedo con las ganas de algo más de gancho en lo que veo en pantalla, de esa chispa de la que hablaba antes que me haga pensar que los espías aún tienen que seguir con vida en el celuloide y que hay más vida después de Bond.

Uno de los aciertos es el de ofrecer un protagonista que no peca de prepotente, además de algún que otro plan bien trazado de espías que provoca esa curiosidad de preguntarnos cómo se las va a ingeniar Jack Ryan para salir de esta. Son los momentos de tensión propia del cine de este género, de ese juego de puertas, habitaciones, escondites y respiraciones pausadas lo que más motiva al ver esta cinta, ya que además de ofrecer un entretenimiento con algo más de sustancia que lo que estamos acostumbrados a ver últimamente en el cine de acción, también se encuentra con el escollo de que no hay nada realmente nuevo que ver en ella, y pese a que lo que vemos resulta entretenido, no es un filme para tener como referencia en el cine de espías.

Aún con todo ello, el largometraje ofrece un entrenamiento bastante resuelto, con algunas ideas ingeniosas que hacen pensar que el mundo de los espías sigue teniendo ese atractivo y poder de mantenernos concentrados para no perdernos de donde vienen las balas, los centinelas o cómo se abren y cierran puertas. Si a ello le sumamos un reparto bien escogido, un protagonista que no se va por las ramas ni procura ser quien no es, un enemigo atractivo y bien construido y unas escenas de acción bien resueltas y con el tono adecuado, nos encontramos con una cinta de acción y espías que resulta ser bastante correcta, y si bien no brillar con luz propia en ninguno de sus apartados principales, tampoco desentona en los demás, por lo que el entretenimiento está servido siempre que sepamos perdonar alguna que otra secuencia en la que el ritmo decae y lo que nos ofrece la pantalla no es del todo interesante, pero que cuando consigue conectar con el espectador en su juego de luces y sombras, de no saber en quién fiarse y con alguna que otra sorpresa en su guión, se puede valorar este filme lo suficiente como para darle una oportunidad, eso sí, sin esperar tampoco la panacea de los espías.

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