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CRÍTICA

'Los extraños: Cacería nocturna': Retro-slasher sin pretensiones

Crítica de 'Los Extraños: Cacería nocturna', la esperada secuela del título de 2008. En cines a partir del 1 de junio.

Por Javier Parra González 1 de Junio 2018 | 09:37

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Corría el año 2008 cuando un desconocido Bryan Bertino convertía 'Los extraños' en uno de los títulos de horror más influyentes del cine de género del nuevo milenio. Tras el gancho del "Basado en hechos reales", el director y guionista construía una historia que acababa convertida en canon para el subgénero de home invasion, cuya fórmula ha sido imitada hasta la saciedad en títulos posteriores.

Los extraños

Tomando como inspiración un suceso veraz del que nunca se supo la verdad, lo que venía a contarnos aquel film iba un poco más allá de querer plasmar en pantalla el pertinente baño de sangre con bodycount incluido. En ella, Liv Tyler y Scott Speedman no solo venían a representar sendos arquetipos clásicos del cine de terror (el de la final girl y el del héroe), sino que también eran el claro reflejo de una clase burguesa amenazada por un mal externo que venía a desestabilizarla por completo, del mismo modo en que había hecho años antes Wes Craven con la institución familiar en 'Las colinas tienen ojos', o como repetiría tiempo después Karyn Kusama en 'La invitación'.

Han tenido que pasar diez años para que, al fin, haya visto la luz la que se ha considerado desde hace tiempo como una de las secuelas de horror más esperadas por el fandom, y es que mucho ha llovido desde que conociéramos a Pin-Up Girl, Man Mask y Dollface, los tres extraños del título que, escondidos tras las máscaras que se convirtieron en elementos de la cultura pop de modo instantáneo, sirvieron cual especie de revisión de los crímenes de La Familia de Charles Manson, la máxima representación en la cultura popular del castigo hacia la clase burguesa, y en los cuales se inspiró claramente Bertino para llevar a cabo aquella primera película.

Los extraños

Los tiempos cambian, aunque no lo hacen tanto las reglas del cine de género, el cual sí que va acomodándose a las nuevas modas y tendiendo a reflejar las inquietudes y ansiedades de las nuevas generaciones. Tal es el ejemplo de 'Scream. Vigila quién llama', que venía a dialogar con el slasher de los ochenta. O el de su tercera secuela, 'Scream 4', que quince años después ya hablaba en un lenguaje totalmente diferente al de su primera entrega y se convertía en el azote de los remakes del cine de terror. Como no podía ser de otra forma, 'Los extraños. Cacería nocturna' juega en las reglas básicas de toda secuela del cine de horror que se precie.

Los extraños

Reviviendo el terror ochentero

A aquella máxima de que toda secuela debe tener más acción y dejar un poco más de protagonismo al villano (a Jason Voorhees lo empezábamos a conocer a fondo en 'Viernes 13, 2ª parte', igual que el vínculo entre Laurie Strode y Michael Myers no se descubría hasta 'Halloween II', por poner solo dos ejemplos), cabe añadir que esta segunda parte, escrita y producida por Bertino, quien cede las veces de director a Johannes Roberts, es una carta de amor al cine de género de los ochenta, transformando su espíritu de home invasion en el de un slasher con todas las de la ley.

Al igual que 'The Guest' era el título carpenteriano de Adam Wingard, Roberts consigue impregnar en su nueva película todo lo que ha logrado aprender gracias al cine del maestro Carpenter. Además, para posicionarse como lectura de aquel tipo de cine, lo hace elaborando una serie de tomas y construcción de planos que vienen a corroborar la maestría de un director cuyo talento para el género ya demostró en '47 metros', que quien esto escribe no se cansará de reivindicar como una de las mejores películas con tiburones asesinos del cine contemporáneo.

Como añadido y ya para acabar de poner la guinda en el pastel, si todo viene acompañado a golpe de sintetizador y temazos de los ochenta, la nostalgia hará acto de presencia de forma impostada. Pero del mismo modo en el que poco había que reprocharle a los slashers de serie B de dicha época, no existe razón alguna para demonizar esta tardía segunda parte, bajo cuya superficie de guion plano y absurdo, se esconde una oda al género tan grande como el 'Total eclipse of the heart' de Bonnie Tyler. ¿Gratuita? Sí. Pero al menos consigue destacar como film con entidad propia dentro su mitología, aunque sea a base copiar patrones que remiten directamente al imaginario de los amantes del cine de género.

Nota: 6

Lo mejor: La secuencia de la piscina, magistral.

Lo peor: El pésimo guion y lo poco aprovechada que está Christina Hendricks.