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'Dumbo' no es otro remake más, aunque Tim Burton no se atreva a volar alto

Luisa N. Jabato Martes 26 marzo 2019

En plena reinvención de los clásicos de animación de Disney, y después de os remakes live-action de 'Alicia en el País de las Maravillas', 'Cenicienta' o 'La Bella y la Bestia'; Tim Burton vuelve a la casa del ratón para dar vida al pequeño elefante volador con una aventura completamente nueva. A diferencia del resto de adaptaciones que prácticamente replican cada plano de los dibujos en los que se basan (y como parece que también harán 'Aladdín' y 'El Rey León'), 'Dumbo' recupera la esencia de su historia para reimaginar su mensaje y contemplar la magia a través de un prisma más realista y humano. 'Dumbo' no es un remake al uso, tampoco una secuela, 'Dumbo' se toma la libertad de expandir su universo más allá del punto de vista de su protagonista animal y se pregunta cómo actuarían realmente las personas ante un fenómeno tan extraordinario, cómo la codicia y la avaricia humana tomarían el control para intentar sacar provecho sin empatía ni tener en cuenta las consecuencias.

'Dumbo'

La carrera de Tim Burton no ha estado plagada de grandes éxitos de crítica y público en prácticamente la última década. Ni las extravagancias de 'El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares' y 'Sombras tenebrosas', ni el drama más íntimo de 'Big Eyes' tuvieron la repercusión esperada, por lo que probablemente 'Dumbo' sea la clave para reconquistar a un público que, desde 'Sweeney Todd', no conecta con sus personajes con la pasión que lo hacía en los 90.

El estilo visual de Burton se caracteriza por ser una mezcla de fantasía, extravagancia, espectáculo visual y un cierto aire gótico. Para recrear el ambiente circense (sueños y alegría dentro de la lona y decadencia y trivialidad detrás de ella), el diseño de producción y arte ha cuidado cada detalle del mundo de los payasos, las acróbatas, los forzudos y lo imposible, a través sobre todo del color, el vestuario y construyendo prácticamente todos los escenarios, limitando los efectos especiales a dar vida a Dumbo, su madre y el resto de animales. Con semejante despliegue material, es muy difícil no sentirse transportada a su mundo y, sin embargo, prima tanto el realismo que se echa de menos la libertad, la locura, y el atractivo cinematográfico del director de 'Charlie y la fábrica de chocolate' o Mars Attacks!'. Cada vez que Dumbo bate sus orejas para volar alrededor de la pista, la cámara se centra en los rostros deslumbrados del auditorio, una fascinación que no termina de contagiarse en la sala de cine.

Los colores del circo de los hermanos Medici, antaño brillantes, se notan apagados y sucios en plena crisis, ahora que el público es cada vez más difícil de sorprender y han encontrado nuevas formas de entretenimiento en la tecnología y los parques de atracciones. Una evidente crítica a la sociedad capitalista de consumo que tiene muchas similitudes con la propia crisis del audiovisual y las plataformas de streaming. La conclusión es lógica: reinventarse o morir, pero no a cualquier precio.

'Dumbo'

La historia es, en realidad, bastante sencilla y avanza de una manera lógica, sino un tanto predecible. Max Medici, dueño de un circo en decadencia, compra una elefanta embarazada con la esperanza de que un adorable bebé de paquidermo le ayude a vender más entradas. Sin embargo, cuando Dumbo nace tiene unas orejas demasiado grandes y extrañas, pero su extraordinaria habilidad para volar con ellas llamará la atención de un empresario que se ofrecerá a absorber el pequeño negocio para aliviar los problemas económicos a cambio de hacerse cargo de la explotación del milagroso elefante volador. Se repiten los temas que ya aparecían en el primer 'Dumbo' como la xenofobia, el acoso o abrazar las peculiaridades que nos hacen diferentes, pero tiene más peso en la trama la crítica contra el capitalismo y un espíritu rebelde en el que una banda de marginados y desfavorecidos se enfrentan a la insensibilidad del corporativismo establecido. Al decantarse más en esta corriente que celebra nuestras rarezas y las familias disfuncionales tan en la línea del discurso imperecedero de Tim Burton, y aún siendo una poética victoria de aquellos que no tienen voz contra el poder, se queda por el camino el sentimiento, aquella emoción, que transmitía el dolor de la separación de Dumbo y su madre.

Algunas de las escenas más icónicas de la obra original se convierten en meros guiños al espectador, y los protagonistas, pintados con brocha gorda, no tienen demasiada vida interior o una evolución notable. A excepción del de Colin Farrell, una exestrella que tiene que aceptar y convivir con un nuevo impedimento físico, y Max Medici, el dueño del circo que se rinde antes los encantos de una gran corporación; ninguno de los personajes se enfrenta realmente a dilemas morales ni autocrítica, la línea que separa a los buenos de los malos es demasiado gruesa.

El mayor reto de la película era, probablemente, crear de la nada y completamente por ordenador un Dumbo realista y a la vez tan adorable como su versión animada. Cualquier fallo en el diseño del protagonista animal habría sido determinante y fatídico para el conjunto del proyecto, pero si hay una empresa capaz de hacer y permitirse auténtica mágica cinematográfica es sin duda Disney. Los expresivos ojos del pequeño elefante tienen ese alma que solo puede existir en los dibujos y será fuente inagotable de merchandising para los próximos años.

Michael keaton y Danny DeVito en 'Dumbo'

Prácticamente las únicas constantes entre la versión de 1941 y la de 2019 son Dumbo y su madre, la señora Jumbo. Desaparecen el ratón Timothy, los cuervos e incluso el resto de elefantes, y ningún animal tiene la capacidad de hablar. Entre los nuevos personajes están el veterano de guerra Holt Farrier (Farrell), estrella del rodeo que ha perdido a su mujer y sus caballos mientras estaba en el frente e intentará reconectar con sus dos hijos: Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins). Eva Green, ya conocida en el universo Tim Burton, es Colette Marchant, una trapecista francesa estrella de Dreamland del que J. Griffin Remington (Alan Arkin) es el principal inversor. Además del resto de artistas que componen el espectáculo circense de forzudos, sirenas y encantadores de serpientes; están Danny DeVito y Michael Keaton, que se reencuentran con el director de 'Batman vuelve' 27 años después. Como el maestro de ceremonias Max Medici y el ambicioso empresario Vandevere respectivamente, sus personajes son los que tienen una mayor libertad para divertirse, exagerar y acercarse a la caricatura. Ambos actores se desenvuelven muy cómodos en sus papeles jugando con los límites del histrionismo y el humor.

Es encomiable (aunque a estas alturas no debería serlo) que adaptando el discurso a los nuevos tiempo se haya introducido una subtrama de empoderamiento femenino para todo tipo de niñas, porque, al fin y al cabo, el público objetivo de 'Dumbo' es infantil. La pequeña Milly no quiere dedicarse al mundo del espectáculo, quiere ser científica, y si un elefante puede volar, un futuro en igualdad también es posible.

'Dumbo'

Feeling good

Pero precisamente por tratarse de un producto de Disney destinado a una audiencia joven, el fondo y forma de la película son mucho más positivos e ingenuos que en la cinta original. Evidentemente hay un mensaje potente sobre los derechos de los animales, pero no resulta especialmente crítico en este aspecto ni reconoce los abusos de la humanidad sobre la naturaleza y el resto de seres vivos como sí lo hacía aquella, cuyo final, pese a ser feliz, no era nada optimista con el futuro de sus protagonistas y, de hecho, era en general más aterradora. Todo el bulling que Dumbo sufría por el tamaño de sus orejas y los abusos de la vida nómada lejos de su hábitat natural son casi anecdóticos, ni siquiera la separación de madre e hijo, encadenada y apartada como un monstruo, tiene el mismo peso en una trama algo condescendiente con la sensibilidad de los niños. En el 'Dumbo' de Tim Burton los humanos tienen un enorme margen de redención, una idea muy esperanzadora pero nada objetiva mientras siguen existiendo zoológicos de exhibición, circos, corridas de toros, mutilaciones estéticas o granjas de producción masivas. Si queremos que esto cambie, quizá habría que enfrentar a las nuevas generaciones a esta verdad, a las injusticia y la crueldad, sin este exceso de indulgencia. Los niños y las niñas son capaces de digerir mucho más de lo que el cine infantil de los últimos años les concede.

En general, 'Dumbo' es, hasta ahora, el mejor tipo de remake en acción real que ha producido Disney, y también la mejor película de Tim Burton en años, aunque carece de la fuerza de su predecesora y no explota las posibilidades de un director capaz de ser tan fantástico como oscuro y desgarrador. Es un productor familiar del que salir cargados de ilusión, pero habiendo perdido la oportunidad de replantearnos el status quo.

Nota: 6

Lo mejor: Que en lugar de un remake se reinvente por completo para contar algo nuevo y más actual.

Lo peor: Le falta emoción y es exageradamente optimista e infantil.

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