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'Esperando a Míster Bojangles': Bailando el bolero del delirio

Miguel Ángel Pizarro Viernes 13 mayo 2022

Tras experimentar con el thriller 'Los traductores', el francés Régis Roinsard vuelve a narrar una historia de amor loco e imposible con 'Esperando a Míster Bojangles', adaptación cinematográfica del best-seller homónimo de Olivier Bouerdeaut, en el que convierte a Virginie Efira y Romain Duris en una pareja que cae bajo las redes del 'amour fou' hasta el punto de entrar en una espiral de locura y delirio que termina tornando a esta encantadora comedia romántica en una desgarradora tragicomedia.

Esperando a Míster Bojangles

Aprovechando la esencia clásica de las comedias románticas, Roinsard comienza la cinta enamorando a su pareja protagonista, dos buscavidas cuyos tormentos del pasado no les impiden caer rendidos ante la locura de la pasión. Ambientada entre los años 50 y 60, el cineasta aprovecha esa época para crear un escenario colorido, lleno de música y pasión, con un diseño de producción que tiene cierto encanto a las películas de la época de Jacques Demy. Ese encanto, en el que Roinsard se desenvuelve bien, como ya demostró con su ópera prima, 'Populaire', sirve de contrapunto al ir convirtiéndose en una propuesta mucho más oscura.

Lo que comienza siendo un alocado romance, digno de las producciones de época, irá tornándose en algo más oscuro, pues el delirio del amor traspasará la frontera de la racionalidad y esos fantasmas del pasado de ambos protagonistas terminarán resurgiendo, especialmente en el caso de Camille, interpretada por Virginie Efira, quien ha demostrado en los últimos años cierta afición por papeles extremos, pues su Camille sucede a otros papeles sublimes de la belga como los vistos en 'Un amor imposible', 'Benedetta' o 'Madeleine Collins'. Es admirable cómo Efira sostiene con dignidad a una mujer que desciende a los infiernos por una enfermedad que la atrapa llamada esquizofrenia, la cual no tenía el cuidado ni la atención necesaria en los 60.

Esperando a Míster Bojangles

Un hermoso y delirante romance tragicómico

Lo curioso es que Roinsard, quien firma el guion con su habitual colaborador, Romain Compingt, muestra las consecuencias de vivir eternamente enamorados, pero desde un enfoque en el que evita caer en discusiones de otra índole, especialmente las relacionadas con los vínculos tóxicos. Por el contrario, el filme aprovecha la perspectiva de George, el enamorado marido encarnado por Romain Duris, para mostrar cómo la impotencia por ayudar al amado, así como también una inmadurez emocional que provoca que no se rompa ese círculo vicioso del concepto 'eternamente enamorados'.

Esperando a Míster Bojangles

Pero Roinsard, a pesar de convertir una entrañable historia de amor de época en una desgarradora tragicomedia, lo hace sin perder esa aura luminosa que desprende cada secuencia del filme, mostrando las propias contradicciones de sus protagonistas, como su la propia cinta se hubiera contagiado de esas altas dosis de adrenalina que viven los dos amantes cuando celebran su amor, cuando organizan fiestas por todo lo alto, cuando deciden tener un ave exótica como mascota o cuando deciden comprarse un castillo en España. En cierta forma, es también como una contraparte colorida de esa historia de amor imposible que fue la magistral 'Cold War' de Pawel Pawlikowski.

Con Grégory Gadebois como único sostén que es capaz de poner algo de cordura en esta historia de locos, quien destaca por su mirada inocente es el pequeño Solan Machado-Graner, quien traer ese toque ingenuo propio de la infancia, entremezclado con esa sensación amarga que produce cuando un vástago ve a caer a sus padres de los pedestales en los que él les había puesto. 'Esperando a Míster Bojangles' es una oda al 'amour fou', como también una advertencia de que las fábulas y los boleros deben quedarse en el mundo de la ficción y que eso no tiene por qué significar el dejar de soñar.

Nota: 7

Lo mejor: Las escenas festivas, dignas del cine italiano de los 60, la química que derrochan Virginie Efira y Romain Duris.

Lo peor: Llega un momento en el que a Roinsard la locura de los amantes se le escapa de las manos y el trascurso de la trama termina llegando a una especie de callejón sin salida.

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