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CRÍTICA

'Hache': Falsos héroes y heroína

Crítica de la nueva serie original de Netflix 'Hache', que llega a la plataforma el próximo 1 de noviembre, protagonizada por Adriana Ugarte y Javier Rey.

Por Andrea Fuentes Ortuño 31 de Octubre 2019 | 13:24

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La ficción española está viviendo su edad de oro gracias a que plataformas como Netflix permiten que sean vistas allá donde estés. El recibimiento que series como 'La casa de papel' o 'Las chicas del cable' han provocado que el gigante del streaming apostara por crear muchísimo más contenido original español, contando con grandes nombres de nuestra industria.

De esa forma, este 1 de noviembre se estrena 'Hache', una serie creada por Verónica Fernández (guionista de 'Cuéntame cómo pasó', o 'Velvet Colección', entre otras) y protagonizada por Adriana Ugarte y Javier Rey. Dirigida por Jorge Torregrossa y Fernando Trullols, la temporada cuenta con 8 capítulos de 50 minutos.

Hache

Ambientada en la Barcelona de los años 60, 'Hache' retrata la cara menos amable de la Ciudad Condal en pleno auge socioeconómico del país. Helena (Adriana Ugarte), una joven con una hija y hermana a su cargo, se ve obligada a prostituirse con el fin de proveer a su familia. Una noche, tras un altercado, busca refugio en el Albatros, un club de jazz que sirve de tapadera para el verdadero negocio que enriquece a quienes frecuentan el local: el tráfico de heroína. El cabecilla del entramado, Malpica (Javier Rey), se fijará en ella y la convertirá en un peón más dentro de su negocio, sin contar con que ella tiene sus propios planes.

Tras ver los primeros episodios, se puede decir que la serie comienza a erigirse sobre unos cimientos muy estudiados a la hora de ofrecer al espectador lo que quiere ver: unos personajes interesantes, quizás más los secundarios que los propios protagonistas; un escenario cercano, reconocible, que queda muy lejos de poder ser idealizado ni por los personajes ni por los espectadores y, como es obvio dentro de un sistema de streaming que juegan con los datos que recogen para decidir por qué tipo de temáticas apostar, una trama simple pero efectiva dentro de un género que ha sido un éxito con otros ejemplos de series originales de Netflix como 'Narcos' o, adquiridas para su distribución internacional como puede ser 'Fariña', contando incluso con su protagonista y director.

Aunque parezcan accidentales la manera en la que sus personajes se relacionan, quizás sean los motivos detrás de las apariencias las que provoque que la serie sea, desde un principio, lo suficientemente interesante como para mantener la atención del espectador. A priori, tiene todos los ingredientes para ser una serie más de narcotraficantes: un entramado internacional para introducir heroína al país, un inspector de policía interpretado por Eduardo Noriega con un pasado que le atormenta, una mujer que sucumbe a la tentación de cambiar radicalmente de vida sin pensar en las consecuencias, una relación tóxica, y unos personajes secundarios, entre los que destacan Pep Ambròs y Marc Martínez, lo suficientemente interesantes para que la serie dure 8 episodios y no 4.

No es oro todo lo que reluce

La serie apuesta por no filtrar la crudeza de sus escenas, lo incómodo que puede llegar a sentirse el espectador al ser testigo de algo que, como sus personajes, no deberían ver. En 'Hache' nadie está libre de pecado. Todos sus personajes tienen algo que ocultar, unos secretos que si vieran la luz podrían hacer que perdiesen todo. Y quizás esa sea la mayor fortaleza que tiene la serie: llegas por la trama si te gustan los temas de narcotraficantes y relaciones tóxicas imposibles y te quedas por el enigma de sus protagonistas.

Hache

Los dos pilares principales que sustentan la serie, Adriana Ugarte y Javier Rey, aprueban gracias a la química que desprenden entre ellos, a pesar de que su relación se sustente en la violencia. Ante esto, lo mejor que puede hacer la serie es que sea razonable y no comience a tratar de romántica una relación así como hemos visto en numerosas películas y series.

Aunque tras sólo ver dos episodios puramente introductores a la acción no se pueden hacer muchas conjeturas sobre su rumbo, es una serie que tiene todas las papeletas para ser simplemente una más si no juegan bien sus cartas y no se mantiene fiel al espíritu que emana de crudeza y, sobre todo, credibilidad.

Nota (sobre dos episodios): 6

Lo mejor: la complejidad de sus personajes

Lo peor: una trama muy explotada como es la del narcotráfico

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