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CRÍTICA

'Lo que esconde Silver Lake': Hemos sido engañados

Una crítica en tono neo-noir, llena de referencias a la cultura popular bajo una mirada profundamente masculina.

Por Ana Bravo Díaz 28 de Diciembre 2018 | 10:05

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David Robert Mitchell escribe y dirige por tercera vez un largometraje tras el éxito de su hit de terror 'It Follows' y su coming of age 'El mito de la adolescencia', ambos con claras dosis de esencia independiente. Esta vez lo hace con un neo-noir lleno de referencias a la cultura popular; una crítica en tono de misterio al mundo en el que nos movemos hoy en día, con el barrio de Silver Lake (el máximo exponente del postureo hipster en Los Ángeles) como protagonista de una trama detectivesca bajo una mirada profundamente masculina.

Silver Lake

La "conspiranoia" y la simbología están muy presentes en 'Lo que esconde Silver Lake', que con su nombre y la referencia al ya indicado barrio angelino viene a querer contarnos qué hay debajo de toda esa capa de superficialidad de la élite artística más mainstream. La película es un quiero y no puedo que durante dos horas y media te bombardea con mensajes subliminales (y no tanto) que aunque pretendan generar un juego con el espectador no son más que una mascarada como esa que quiere criticar, a través de la propia aventura de Sam (Andrew Garfield), el protagonista.

El protagonista de 'Lo que esconde Silver Lake' es un joven caricaturizado como el típico residente de la zona: un treintañero que se niega a crecer, desgreñado y desaliñado, con intereses artísticos, sin un duro y de quien nunca llegamos a saber su verdadero trabajo. Mitómano, ostentoso, parado y adicto a las teorías extrañas, Sam está rodeado por otros tantos personajes más o menos estereotipados, al igual que las relaciones que desarrollan. Una serie de eventos le lleva a obsesionarse con una bella y misteriosa vecina que de la noche a la mañana desaparece sin dejar rastro. Para encontrarla tendrá que bucear en las alcantarillas y trastiendas de los poderosos que manejan realmente los hilos de la sociedad.

Silver Lake

Demasiado continente

La cinta de Robert Mitchell mezcla el surrealismo de David Lynch (e incluso tiene a uno de sus actores fetiche, Patrick Fischler) y el suspense de Alfred Hitchcock (imposible no ver en ella a 'La ventana indiscreta') con el imaginario pop occidental (música, cine, novela gráfica y leyendas urbanas), además de sumarle los juegos de poder de las élites artísticas y el culto a la imagen (no sólo como parte de la trama sino a través los easter eggs y mcguffins que pueblan la película). Desgraciadamente todo esto no resulta suficiente, sino que cuanto más te adentras en toda su maraña referencial, más se queda en una historia vacua y cultureta. Mucho ruido para tan poca nuez.

El director parece haber mezclado en el guion todo tipo de ideas de la simbología pop sin aportarle, de manera voluntaria, un sentido completo a su historia. En una sociedad en búsqueda constante del mismo (a menudo en exceso como nos hace querer ver el film), el director le da una vuelta de rosca a esta idea de la "conspiranoia", dejando en ocasiones la pelota en el tejado del espectador. Una cinta para disfrute de mitómanos, melancólicos y aficionados a las teorías extravagantes que deja una sensación bastante amarga e incompleta.

Silver Lake

Otro de los problemas de la historia es que pretende ser una crítica que se replantea la cultura popular y algunos de sus roles de poder, pero pierde fuerza no sólo porque la trama de fondo no resulta interesante, sino porque perpetúa relaciones sexo-afectivas hombre-mujer sin cuestionarlas y desde una mirada completamente masculina y clásica. Las mujeres de la cinta están completamente sexualizadas (tanto en fondo como en forma), en contraposición a los hombres, quienes mueven la acción y que en su mayoría quieren sacar algo de ellas o de otros personajes masculinos.

Carne de teorías

Para sumarnos a la "conspiranoia" del film, hay apuntar que la chica que desaparece y que es la "rubia clásica" de la cinta (quien para más inri tiene una escena en la piscina que evoca a la de la inacabada película de Marilyn Monroe 'Something's got to give') es Riley Keough, la nieta de Elvis Presley e hijastra de Michael Jackson. Maravillosa teoría la de estar relacionada con los Reyes del Rock y el Pop en una película con un Rey de los Mendigos.

Silver Lake

Y es que en definitiva eso es lo que esconde Silver Lake literalmente: que por muy modernos, alternativos y "posturetas" que seamos, todo en lo que creemos y que adoramos de nuestro mundo más o menos mainstream (incluidos los antes nombrados) es una gran mentira muy bien construida para manipularnos en nuestro Silver Lake particular para beneficio de unos pocos poderosos. Un punto positivo de la película es que te pide sospechar del sistema (llegando incluso a salirte de él siguiendo los mensajes ocultos), tras lo cual no volverás a ser la misma persona ni entender el mundo igual.

Nota: 4

Lo mejor: Andrew Garfield como un pringado paranoico y una divertida escena musical.

Lo peor: La historia no es interesante pese a su revestimiento pop.

Curiosidades de 'It Follows'

Origen

Origen

David Robert Mitchell declaró en una entrevista que la idea de una entidad que sigue de forma implacable a los protagonistas de 'It Follows' surgió a raíz de unos sueños recurrentes que el realizador tenía siendo niño.

Pese a que confesase que no utilizó ninguna de las imágenes exactas de los sueños para su película, Mitchell sí que entiende que lo suyo fueron sueños derivados de una situación de ansiedad debida a un momento clave en su vida: el divorcio de sus padres siendo él adolescente.

It Follows en eCartelera

Inspiraciones

Inspiraciones

El propio David Robert Mitchell confesó que sus máximas inspiraciones para 'It Follows' fueron el cine de John Carpenter y George A. Romero, dos de los máximos exponentes de la corriente de cine de terror independiente iniciada en los setenta.

Claras son las referencias a 'La noche de Halloween' gracias al uso de la cámara angular, tal y como reflejan los paseos a través de la zona residencial de Maika Monroe y Lili Sepe.

Otro gran referente es 'Pesadilla en Elm Street', la cual Mitchell considera como uno de sus títulos favoritos.

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Lectura

Lectura

Debido a la forma en la que 'It Follows' trata el mal, la principal lectura que desde el sector de la crítica se hizo de la película era que se trataba de una alegoría sobre las ETS y la revolución sexual.

Poniendo de manifiesto una nueva forma de entender los roles de género y dando una vuelta de tuerca a los tópicos del cine de terror, donde el sexo es condenado con la muerte, en el título de David Robert Mitchell este se convierte en una liberación a la vez que un castigo: el mal te persigue tras un encuentro sexual, pero también puedes librarte de él mediante la transmisión a un tercero.

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La explicación del director

La explicación del director

Sin embargo, y pese a que las lecturas de lo que 'It Follows' vendría a contar sobre enfermedades de transmisión sexual estén absolutamente presentes en el film, esa no era la principal cuestión que David Robert Mitchell quiso contar.

El director, consciente de la lectura ética y moral que se daba acerca de su película, confesó que su planteamiento no iba más allá de querer plasmar en imágenes aquel sueño reiterado que sirvió como inspiración para la misma. El hecho de que el mal encontrase como principal vehículo el contacto sexual, fue simplemente una elección llevada a cabo sin pensar.

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Producto indie

Producto indie

Cuatro años antes de 'It Follows', David Robert Mitchell había debutado como director con 'El mito de la adolescencia', una suerte de coming-of-age que también tenía las calles de Detroit como telón de fondo, y con el que se puso en el ojo de mira como cineasta indie a tener en cuenta.

Ajena a los grandes estudios, la producción de su segundo largometraje tuvo que seguir los cánones de las producciones independientes, tal y como lo habían hecho los cineastas que tanto admira en los setenta. Sin embargo, y pese a que se considere 'It Follows' como un título indie, el film consiguió un holgado presupuesto que alcanzó los dos millones de dólares gracias a la participación de tres productoras: Northern Lights Films, Animal Kingdom y Two Flints.

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Hype festivalero y éxito comercial

Hype festivalero y éxito comercial

El 17 de mayo de 2014 'It Follows' tenía su premiere mundial en el Festival de Cannes, donde fue aplaudida como una de las películas de terror más originales y terroríficas del nuevo milenio.

El hype la acabó convirtiendo en una de las grandes sensaciones del año, convirtiéndose en protagonista absoluta en casi todos los certámenes por los que pasó antes de su estreno comercial en salas. Desde Toronto a Sundance, pasando por Sitges, Neuchâtel, San Sebastián o el Fantastic Fest de Austin (galardonada en la sección New Wave Awards con los premios a mejor director y mejor guion), la segunda película de David Robert Mitchell venía dispuesta a ser un clásico instantáneo, al cual no le fue nada mal en taquilla, consiguiendo más de 23 millones de dólares tras su llegada a los cines, todo un éxito si recordamos que tan solo había costado 2.

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El otro trasfondo social

El otro trasfondo social

Además de las lecturas acerca de la nueva forma de entender el sexo por parte de los jóvenes y la ansiedad adolescente que convertía 'It Follows' en un coming-of-age de terror, el título de David Robert Mitchell plasma otra realidad que seguramente el realizador llevó a cabo también de forma inconsciente.

Se trata de la representación de Detroit como ciudad fantasma, fruto de una realidad vivida todavía hoy en día en la localidad de Michigan, la cual vivió un masivo abandono hace unos años debido a la crisis y en la que el mayor foco de afectación fueron los barrios residenciales. Curiosamente, Fede Álvarez también utilizó las calles solitarias de Detroit para dar el aire fantasmal al exterior en 'No respires'.

It Follows en eCartelera

Banda sonora

Banda sonora

Pese a que se trate de un título que habla de la generación millennial y su enfrentamiento a un mal mucho mayor que sus propios problemas como adolescentes, debido a su inspiración en clásicos del terror 'It Follows' tiene cierto aspecto a título atemporal, el cual cuesta situar en un momento exacto en el tiempo.

Ello contrarresta con la composición musical que Rich Vreeland le dio al film de David Robert Mitchell. Mejor conocido como Disasterpeace, el compositor elaboró la banda sonora en tan solo tres semanas, con todo un magistral uso de la música electrónica como pieza indispensable dentro del conjunto total del film.

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El final según Mitchell

El final según Mitchell

Si hay algo que muchos criticaron de 'It Follows' fue el desenlace en la piscina, pues se consideró que un título tan inteligente no podía acabar derivando en algo tan burdo y simple como ese descabellado plan sin sentido.

David Robert Mitchell salió en defensa de dicha secuencia alegando que simplemente se trató de una derivación del carácter natural de la historia: se trata de un plan llevado a cabo por adolescentes y como tal, no hay que tener cuenta que sea la elección más o menos inteligente, sin más.

It Follows en eCartelera

Generación de terror

Generación de terror

El mismo año en el que Maika Monroe se convertía en scream queen gracias a 'It Follows', también repetía como final girl en 'The Guest', el homenaje al cine de John Carpenter que realizó Adam Wingard.

Por su parte, Keir Gilchrist (a quien ya pudimos ver siendo niño en 'Silencio desde el mal') también continuó prodigándose en el cine de género gracias a títulos como 'Dark Summer', 'Experimento en la prisión de Stanford' o 'Cuentos de Halloween'.

Daniel Zovatto volvía a las calles de Detroit para co-protagonizar 'No respires', mientras que Olivia Luccardi, presente en 'Money Monster', regresó al terror gracias a 'Feral', título indie sobre infectados con trasfondo LGTB junto a Scout Taylor-Compton.

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