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CRÍTICA

'Nosotros no nos mataremos con pistolas' porque tenemos derecho a volver a intentarlo

Un pueblo árido de Valencia es el escenario de una historia sobre el fracaso y las expectativas después de los 30.

Por Carmen Broncano García 17 de Junio 2022 | 09:00

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'Nosotros no nos mataremos con pistolas' porque tenemos derecho a volver a intentarlo

"Nos íbamos a comer el mundo pero nos hemos comido un mojón así de grande" es la premisa bajo la que se construye 'Nosotros no nos mataremos con pistolas'. María Ripoll ha dirigido una película ligera sobre pasar los 30 y no tener nada de lo que soñaste con 15. Blanca (Ingrid García Jonsson) acaba de volver de Londres y decide cocinar una paella en el pueblo de toda la vida para sus amigos de siempre. Allí se presentan Marina (Lorena López), Elena (Elena Martín), Miguel (Joe Manjón) y Sigfrido (Carlos Troya) y todos intentarán fingir durante un fin de semana que sus vidas son perfectas. Tendrán además, otro motivo por el que contenerse: Pauleta se ha suicidado y es la primera vez que se reencuentran desde su muerte.

'Nosotros no nos mataremos con pistolas' porque tenemos derecho a volver a intentarlo

'Nosotros no nos mataremos con pistolas' es la adaptación de la obra de teatro homónima de Víctor Sánchez. Sigue la estela de 'Los amigos de Peter' y 'Litus' para poner en valor el fracaso. Consigue aguantar la tensión que hay entre los personajes durante toda la película en ese tira y afloja en el que nadie se atreve a ser el primero en confesar que su vida es un desastre. Volver al pueblo es, además, un segundo fracaso. El lugar de la infancia se convierte de repente en inhóspito, árido y lleno de vecinas cotorras que lo único a lo que se dedican es a hablar mal de los demás. El pueblo se ha vuelto un sitio lleno de recuerdos malos en los que ni siquiera la playa ni la paella valenciana son capaces de darle luz a ese lugar tan deslumbrante (con una fotografía impresionante, por cierto). Pero los personajes vuelven al origen para ver si son capaces de volver a empezar.

Por eso esta película tiene todas esas cosas de las que tanto hablamos y tan poco somos capaces de superar. Las expectativas, los sueños rotos, los fallos, las malas decisiones, los rencores, las envidias y el rechazo a todo lo que formó parte de ti pero te niegas a seguir defendiendo porque ahora eres "diferente". Ahora "has cambiado". Pero es que no lo has hecho (necesariamente) a mejor. 'Nosotros no nos mataremos con pistolas' es el recordatorio de que la vida puede salir mal y no pasa nada (o por lo menos, no pasa demasiado). Y menos en esta sociedad en la que nos obligan a tener casa, trabajo y familia cuando todavía no hemos salido de la edad del pavo. Cuando todavía no nos hemos parado a pensar si esa vida normal que tuvieron nuestros padres es la que queremos para nosotros.

'Nosotros no nos mataremos con pistolas' porque tenemos derecho a volver a intentarlo

Los amigos de toda la vida

También es el recordatorio de que los problemas que se comparten, son menos problemas. Ese alegato a la amistad siempre funciona porque siempre es real. Porque no hay mayor hogar que la gente que está contigo y porque las casas las hacen las personas. Así que la trama entre todos -tan distintos y tan iguales al mismo tiempo- es fácil porque es sincera. Se matan, se gritan, se reprochan, lloran, no se soportan, se niegan un abrazo, pero siempre, siempre, siempre vuelven los unos a los otros. Y encima te los crees porque el casting funciona.

Además, el recuerdo de la amiga muerta les sirve de pegamento. Todos están allí sin hablar del elefante rosa de la habitación porque no es fácil, no saben cómo hacerlo, y no son capaces de explicar por qué Pauleta se pegó un tiro en la cabeza. Y seguramente sepan que es más sano si lo hablan y quizás todos conseguirían encontrarse mejor. Pero no pueden porque la muerte -spoiler- no es fácil. Y nos han enseñado a exhibirla y a mostrarle el duelo a todo el mundo cuando muchas veces ni siquiera nosotros sabemos qué es lo que estamos sintiendo. Ahí se mezcla la culpa, con esa sensación infantil de no saber qué está pasando a tu alrededor. Esa amiga funciona como el recuerdo de que ellos están vivos y ella está muerta. Funciona como un mantra, "no nos mataremos", porque nosotros lo vamos a seguir intentando. Nosotros vamos a seguir estando aquí. Pase lo que pase. Y lo haremos en primera persona del plural, que es como mejor se hacen las cosas.

'Nosotros no nos mataremos con pistolas' porque tenemos derecho a volver a intentarlo

Aún así, 'Nosotros no nos mataremos con pistolas' es un largometraje lento y pausado que requiere dos cosas que no todos los espectadores tienen: paciencia y empatía. A cada generación le caerá de una manera pero a muy pocos les llegará bien dentro. Además, esa tensión de no hablar las cosas llega demasiado lejos. Los personajes parecen no aprender demasiado de ese reencuentro y queda la duda de si serán maduros alguna vez. Quizás ese también sea el mensaje. Que tampoco pasa nada por no conseguir serlo nunca. De hecho, los personajes repiten "es lo que hay" varias veces en un intento de callarse y seguir adelante. Porque "esto es un mojón, pero es mi mojón", un "es lo que hay" positivo pero no deja de ser un poco triste. La verbalización de los sueños rotos. Conformarse con el fracaso. Y todo eso deja una sensación agridulce.

La cinta termina sin saber si la historia es optimista o pesimista. Hay que intentar tirar siempre por lo primero. Pero estas películas tan pequeñas e íntimas son una mini terapia en cubierta que cada uno se toma como quiere. Esa es la mejor parte. Cuando el cine, la ficción y el arte en general, es capaz de dirigirse a cada uno de forma diferente. 'Nosotros no nos mataremos con pistolas' se estrena en cines el viernes 17 de junio.

Nota: 7

Lo mejor: Poner el fracaso en la pantalla de la misma forma que lo ponemos en la vida real; con pudor, miedo y vergüenza.

Lo peor: La lentitud y esas escenas demasiado largas que podrían durar mucho menos. Que cae demasiado en el tópico del género.