Era el año 2002 cuando Miramax estrenaba 'Halloween: Resurrection', octavo título de la saga iniciada por John Carpenter en 1978 y que contaba con varios reclamos para que los potenciales espectadores si sintiesen atraídos por ella.
Uno de ellos podría ser el hecho de que Rick Rosenthal, el director de 'Halloween II' en 1981, regresaba en las labores de dirección. Otra, y seguro que la más importante, era que Jamie Lee Curtis encarnaría por cuarta vez a la final girl por excelencia, Laurie Strode. Y por último, algo que ya fue recibido de forma un tanto reticente por parte de todo el mundo: ¿qué se habían inventado ahora si todos habíamos visto cómo Laurie decapitaba a Michael Myers al final de 'Halloween H20: 20 años después'?

La peor de todas
La expectación acabó cayendo por la borda al descubrir cómo los guionistas se las habían ingeniado para contarnos que aquella persona a la que el personaje de Curtis había matado, era un hombre inocente. Y peor empezó a pintar todo cuando resultó que la mítica actriz se convertía en la primera víctima de Myers, quien en su regreso a Haddonfield, se topaba con un equipo de televisión que ha optado por rodar un reality show en su casa natal. Llegados a este punto del despropósito, y con Tyra Banks como una de las cabezas de cartel, tan solo nos quedó esperar para lo único bueno de la película: un bodycount digno de un slasher. Pese a todo, en el presente especial repasamos varios momentos clave del proceso de creación de la entrega de 'Halloween' que nadie quiso haber visto.
Cabe recordar que la saga no se había caracterizado por tener una cohesión cronológica, pues 'Halloween 4: El regreso de Michael Myers', 'Halloween 5: la venganza de Michael Myers' y 'Halloween - La maldición de Michael Myers' formarían una trilogía totalmente obviada con el regreso de finales de los noventa. O el ejemplo de 'Halloween III: El día de la bruja' como historia independiente con la que solo compartía la festividad como trasfondo.
Y quizá el principal motivo por el que el público rechazaría en masa ese esperado regreso, fue por cómo se jugó con el cebo de continuar lo que habíamos visto cuatro años antes, solo para acabar finiquitando de forma chapucera a Jamie Lee Curtis y presentarnos un título de segunda que acabó por hundir a la franquicia. Y es que, tal y como aseguró él mismo, la película le dio mucha vergüenza ajena hasta el propio Carpenter.