Odiada y amada a partes casi iguales, aunque la sensación siempre es que ganan los primeros en esta batalla, 'Hulk' es otro inesperado giro en la carrera de Ang Lee. Y es que, tras deslumbrar a propios y extraños con un trabajo tan clásico y arrebatador como 'Tigre y dragón', el cineasta taiwanés decidió lanzarse a un género, el de los superhéroes, que no contaba, ni muchísimo menos, con la aceptación y entusiasmo general actual.

Quizá por eso, o porque la película era infinitamente más aburrida de lo esperado, esta adaptación parece perdida en su propia búsqueda de identidad, como si tratara de encontrar un ritmo, tono y energía desconocida. Una aventura interna que sacrifica el sentido de la aventura y el espectáculo a favor de una extraña sensación de estar sumergida en una inmensa y confusa nada.
Muchos, sin embargo, ven en ella una cinta llena de riesgos acertados y valentía ejemplar por parte de su responsable. Otros, lástima, solamente recordamos bostezos al pensar en 'Hulk', sí, pero, en cualquier caso, se trata de una película que apostaba por una autoría clara y personalidad propia, algo no tan común en este modelo cinematográfico que ha terminado conquistando los últimos años de historia del séptimo arte.