Estrenada en 1981, 'San Valentín sangriento' pasaba a ser una de aquellas propuestas de terror que acabarían alzándose en los ochenta como las grandes representantes del slasher, la corriente que se había iniciado pocos años atrás gracias al éxito que habían supuesto las presentaciones al mundo de tipos como Michael Myers o Jason Voorhees.
Por su título, lograba dejar claro que aquello de los psychokillers y el terror, si tenía además asociada una fecha clave (ya fuesen las vacaciones en el campamento, la Navidad o Halloween), el tirón comercial sería mucho mejor. Así era como nacía el inefable Harry Warden, uno de los grandes e icónicos asesinos en serie del celuloide, quien con su mítico uniforme de minero sembró el terror a modo de venganza.

La venganza del minero
Su argumento nos llevaba hasta la localidad de Valentine Bluffs, la cual vive asediada por los fantasmas de su pasado debido a una brutal tragedia que tuvo lugar hace dos décadas: durante la celebración de San Valentín, hubo un fatal accidente en la mina del pueblo, debido a que los responsables de seguridad se encontraban de fiesta. Solo hubo un superviviente, un tipo llamado Harry Warden, quien acabó cometiendo canibalismo debido a los días que permaneció encerrado allí abajo. Como venganza, acabó con la vida de quienes fueron culpables de haberle hecho pasar tal horror, y prometió que si en algún momento los habitantes del lugar volvían a celebrar San Valentín, él regresaría.
Al loco de Warden no se le volvió a ver, y hubo quienes decían que había regresado al interior de las minas. Es por eso que, cuando los jóvenes del lugar decidan celebrar el 14 de febrero sin importar los avisos de los adultos, despertarán un horror que nadie quiere recordar, haciendo que el minero loco regrese, tal y como avisó en su momento.
Con un gore que muchos de los fans del género considerarán como delicatessen, a continuación hacemos un repaso a la gestación de 'San Valentín sangriento', título cuyo complicado rodaje no jugó a favor de la producción pero que, gracias al momento oportuno en el que se estrenó, acabó siendo uno de los grandes clásicos del slasher a los que darle amor.