Dentro de la estupenda generación de actores británicos surgidos en el siglo XXI, el nombre de Ben Whishaw resuena con una fuerza y contundencia especial. Y es que, como ha quedado demostrado a lo largo de estos últimos años, el intérprete nacido en Clifton es uno de esos talentos a prueba de géneros, retos, saltos al vacío y riesgos felizmente asumidos. Un tipo inquieto, de presencia tan frágil como misteriosa, con personalidad, presencia y especial capacidad para transmitir una ternura contagiosa en el espectador.
Tanto en sus trabajos en la pequeña pantalla ('Juicio a un inocente (Presunto culpable)', 'The Hour', 'The Hollow Crown', 'London Spy' o 'A Very English Scandal') como en la grande ('El perfume: Historia de un asesino', 'El atlas de las nubes', 'Skyfall', 'Lilting', 'Retorno a Brideshead' o 'Bright Star') ver a Whishaw en acción siempre es un placer. La manera en la que se implica con sus personajes, en las que adapta sus registros a cada historia, en la que se mueve por la escena, con una cadencia y precisión realmente quirúrgicas, en la que, en definitiva, despliega su inspiración a raudales.

Con un prestigio cada vez mayor dentro de la industria, Ben Whishaw parece estar viviendo uno de los mejores momentos de toda su trayectoria profesional, sino el mejor. Una sucesión incansable de grandes noticias, personajes y proyectos que, poco a poco, le van asentado en la realidad de ser uno de los mejores y más completos intérpretes de su generación.