En 'solamente' diez años de trayectoria, Lea Michele ha conseguido elevarse como una de las figuras más destacadas, exitosas, celebradas y (muy) mediáticas de la pequeña pantalla. Y la principal culpable de todo esto, más allá de su talento interpretativo, es 'Glee', la espléndida serie creada por Ryan Murphy. Una propuesta tan arriesgada como inspirada, especialmente en sus primeros compases, donde Michele desplegaba un arsenal tan incontestable de encanto y carisma que, claro, el triunfo se hacía prácticamente inevitable.
Algo bastante similar a lo que ocurría en su siguiente colaboración con Murphy en la infravalorada 'Scream Queens', una hilarante, alocada y entretenidísima comedia sangrienta en la que la Michele disfrutaba de todas y cada una de sus escenas, devorándolas sin piedad ni compasión. Jugaba un papel más secundario que en 'Glee', sí, pero eso no hizo que la actriz se permitiera pisar el freno. Se trataba, en definitiva, de ir siempre más allá de lo esperado y casi reconvertir el estereotipo y el prejuicio en algo nuevo, distinto y excitante. Misión cumplida.

Sin embargo, mucha menos suerte ha tenido la intérprete en su experiencia cinematográfica. Y es que, sin lugar a dudas, la horrorosa 'Noche de fin de año' sigue siendo el punto más bajo de una carrera que, de nuevo bajo el abrigo televisivo, elevó el listón con la interesante 'Dimension 404'. En definitiva, fracasos (mínimos) y éxitos (varios) que sitúan a Lea Michele como una de esas actrices cuyo futuro está tan repleto de incógnitas como de expectativas.