Aunque ya habíamos tenido la oportunidad de verla en maravillas como 'Una cuestión de tiempo', está claro que 'El lobo de Wall Street' supuso el auténtico estallido de Margot Robbie a todos los niveles. Y es que, más allá de su evidente capacidad para deslumbrar con su imponente físico y extraordinaria belleza, la actriz ya dejaba claro su esencia de superestrella en todas y cada una de sus apariciones a lo largo de la obra maestra de Scorsese. Si ella estaba en pantalla no podías mirar en otra dirección.
Magnetismo y talento. Presencia y personalidad. Talento y fuerza. Robbie arrasaba con todo y todos a su paso en una propuesta que, por encima de película, fue un punto de inflexión total en su trayectoria. Y lo mejor no fue esa explosión mediática, incontestable, sino la capacidad e inteligencia de la intérprete para saber orientar su carrera en el momento justo. Es decir, cuando el eco empezó a disiparse. De esta forma, entretenimientos solventes ('Focus'), apariciones en cintas de aroma a Oscar ('La gran apuesta') y superproducciones fallidas en lo artístico, pero exitosas en términos comerciales, en las que ella era, con diferencia, lo mejor del conjunto ('Escuadrón Suicida'), dieron paso a su primer gran interpretación en la sobresaliente 'Yo, Tonya'.

Tras ese auténtico recital interpretativo, el cual la llevó a obtener la primera nominación a los Oscar de una carrera en la que intuimos más candidaturas en el futuro, Robbie continúa con paso firme su camino por un Hollywood rendido a sus pies. ¿Próximas paradas? Una cinta histórica en la que vuelve a ofrecer una actuación memorable ('María, Reina de Escocia') y, sobre todo, dos propuestas que huelen a taquillas dinamitadas: 'Birds of Prey (And The Fantabulous Emancipation of one Harley Quinn)', 'Barbie' y 'Once Upon a Time in Hollywood'. En definitiva, todo apunta a que la mejor Robbie está por llegar. Alfombra roja para ella.