Aunque hemos tenido la suerte y, en algunos casos, la desgracia de ver esta historia una y mil veces, ninguna de las versiones de 'Pinocho' ha alcanzado hasta el momento el nivel de encanto, emoción, diversión y fascinación que el clásico de Disney de 1940. Hablamos de una obra maestra de la animación tradicional en la que cada plano es algo parecido a un milagro, cada personaje logra robarnos el corazón de inmediato y todas y cada una de las piezas funcionan a un nivel extraordinario.
Estrenada tres años después del primer monumento del estudio, la imprescindible 'Blancanieves y los siete enanitos', esta adaptación del magnífico texto de Carlo Collodi realizada por Ben Sharpsteen y Hamilton Luske sigue brillando con la intensidad del primer día. No hay ni una pizca de óxido en una película que te atrapa desde su fabuloso prólogo y no te suelta hasta alcanzar su emotivo final, un inevitable mar de lágrimas. Y un lugar feliz al que regresar una y otra vez.

En definitiva, un clásico absoluto que continúa enamorando a millones de espectadores y espectadoras de todas las edades, resultando uno de los argumentos más incontestables a la hora de entender y poder explicar la leyenda del Disney clásico. Vendrían muchísimas películas más después, pero pocas alcanzaron la magia tan especial que desprende 'Pinocho'.