"Me llamo John Ford y hago películas del Oeste". Una de las muchas sentencias inolvidables que dejó el mejor director de la historia del séptimo arte sirve para definir al completo la esencia de este especial. Y eso que no hacía, ni mucho menos, honor a la verdad, puesto que hablamos de un cineasta que transitó por multitud de géneros, dejando su imborrable huella poética en todos y cada uno de ellos.

Sin embargo, está claro que el western fue un terreno en el que Ford se movió con un estilo, una grandeza, una épica y, sobre todo, una sensibilidad incomparable. Nadie ha contado este tipo de historias, ni antes ni después, con la maestría de un director que parecía incapaz de equivocarse. Todos los elementos, sin excepción, latían, se movían, respiraban y vibraban al compás de lo inolvidable.

En sus inmensos paisajes, sus héroes melancólicos, sus radiantes perdedores, sus leales profesionales, sus preciosos romances y sus duelos al sol habita su versión más inspirada. Y el alma misma del gran cine. Si tenéis alguna duda al respecto, aquí tenéis 10 obras maestras para disiparlas de inmediato.