El factor sorpresa en el cine es uno de los elementos que más extrañamos en los últimos años a la hora de acudir a la sala más cercana y sentarnos frente a una pantalla en blanco para dejarnos impactar. No tener ni idea de lo que va a ocurrir en el instante en el que se apagan las luces y se proyecta ante ti una nueva historia. Saber que no sabes nada. Esperar desde la expectación y no desde la certeza.

Hablamos de una sensación tan indescriptible como maravillosa que, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en experiencia en peligro de extinción. Quizá el rugido mediático, las estrategias comerciales en redes sociales o el trailer como incomprensible excusa para descubrir la práctica totalidad del argumento sean los principales culpables, pero todavía quedan algunos ejemplos de películas que han preferido mantener su misterio hasta casi el último segundo. Que no deja de ser el primero.
En estos diez ejemplos, la magia se pudo llevar a cabo al tratarse de propuestas que no desvelaron su auténtica naturaleza en anticipos, anuncios o incluso imágenes promocionales. Películas que nos permitieron disfrutar a lo grande de sus sorpresas, giros, personajes y conflictos. No hay nada mejor que dejarte llevar a nivel cinematográfico sin saber con exactitud el lugar al que te estás dirigiendo. Y aquí lo conseguimos.