A pesar de los, ejem, millones y millones con los que cuentan, los estudios viven siempre en el límite. Su manera de hacer equilibrio sobre la fina línea que separa el éxito abrumador del fracaso lapidario es tan delicada que uno solamente puede observar con fascinación. Doble o nada. Apuesta segura. O no. Dudas, dudas y más dudas. Y no lo confundamos con deudas, que entonces el susto es de los que crean afición. Hollywood, industria esencial para entender el término blockbuster, parece seguir aprendiendo a marchas forzadas los gustos y devociones de un público que, salvo ejemplos muy evidentes, sigue, seguimos, siendo imprevisibles. O eso nos gusta creer.

Quizás por eso tiene algo de poesía observar como épicas superproducciones terminan dilapidadas bajo el suelo de la indiferencia de la taquilla, siempre temible, y las piedras de los críticos, siempre previsibles. Especialmente porque se tratan de películas que nacen con la prepotencia de creer el cielo (de billetes) ganado, las secuelas firmadas y la franquicia a punto de talonario. Y no me hagáis hablar de los juguetes de acción basados en sus personajes principales. No, no hay fórmula fiable al cien por cien. Todo puede pasar, y eso es parte de la esencia del cine, de los análisis, las cifras y los estudios de mercado.
A continuación, recordamos diez películas que surgieron dispuestas a arrasar con todo y todos y terminaron hundidas. Grandes naufragios de la historia del cine contemporáneo cuyo impacto es aún más implacable al tratarse, en algunos casos, de propuestas con cierta valía. En otros, sin embargo, no había opción para la salvación. Aquí está un conjunto de películas que soñaban con amasar millones y terminaron en gritos colectivos dentro de despachos de productores que aún se pregunta dónde estuvo el fallo. Tranquilos, vamos a intentar averiguarlo.