El remake y el cine, en concreto cuando venimos a referirnos al género de terror, fantástico y derivados, es algo fascinante y que ha dado grandes joyas a lo largo de la historia. Mientras parece que ya esa época en la que el anuncio de cualquier remake era mal recibido por parte de la crítica y el público, y teniendo en cuenta que en la actualidad hay títulos que vienen a hacer lecturas de films clásicos que son esperados con los brazos abiertos (las nuevas 'La noche de Halloween' o 'Suspiria', sin ir más lejos), podemos pasar a hablar de aquellos ejemplos de remake que van más allá de la mera actualización.
Hacemos mención a aquellas películas que sus respectivos directores rodaron hasta en dos ocasiones (los hay que hasta en tres), en lo que podríamos denominar como el auto-remake. Más allá del querer volver a contarnos otra vez la misma historia, hay que tener en cuenta que la gran mayoría de casos en los que un director dirigió por segunda vez su película, se deben a dos factores diferenciados: cuentan con el presupuesto para dirigir el film que realmente querían haber hecho, el cual vendrá disfrazado de secuela; o se trata de cineastas ajenos a Hollywood que son contratados por los grandes estudios para volver a contar su película para el espectador USA.

Repetir la fórmula
Pese a que pueda parecer algo demasiado descabellado, el hecho de que haya habido realizadores que no se hayan cortado un pelo a la hora de volver a dirigir una película para quedarse satisfechos, no ha sido algo considerado como tendencia, sino que por lo que al cine de género se refiere es más bien una rareza que responde a los factores citados anteriormente.
Lo que sí es curioso y que comparten todos y cada de estos títulos, es que los originales pueden pasar a catalogarse como films de culto por algunas cosas u otras, categoría que han llegado a adquirir algunas actualizaciones que muchos podrían considerar como una tomadura de pelo, mientras que haya quienes las reciban como un toque de atención a la industria de Hollywood, que cree que toda versión yankee puede mejorar la original (hola, Haneke).
En el presente especial, hablamos de esas veces que el terror y el thriller más perturbador nos dieron por duplicado historias que tenían algo en común: el director nos estaba contando lo que realmente quería. Otra vez.