La ilusión de Kenneth Branagh se percibe en cada fotograma de 'Asesinato en el Orient Express', una nueva adaptación que este cineasta dirige, produce, protagoniza y mima de una manera admirable. Su inmersión en el mundo de Agatha Christie ha sido tal que Branagh ha llegado a escuchar 27 acentos belgas mientras recopilaba todas las descripciones del bigote de su personaje, un detective que según la famosa autora de novelas de misterio cuenta con uno de los mostachos "más magníficos de toda Inglaterra". Eso es entrega y lo demás son tonterías. Y todo por lanzar una saga de misterio que tiene su origen en una de las obras más famosas de Christie porque "es un clásico por el que no pasa el tiempo que además está lleno de personajes muy vivos y diferentes".
Personajes que cobran vida de la mano de actores tan magníficos como, Judi Dench, Johnny Depp, Daisy Ridley, Michelle Pfeiffer, Willem Dafoe... Ahí es nada. Un elenco tan espectacular que, según cuenta Branagh, tenemos que agradecer a Dench. "Ella fue la primera en incorporarse al proyecto y terminó haciéndolo posible para todos los demás", dice un Branagh consciente de que el talento de esta veterana se convirtió en el atractivo principal de su película. Pero la cosa no se quedó ahí. La ilusión de algunos de los compañeros de reparto de Dench fue tal que no pudieron contener su emoción en el set. Es el caso de Pfeiffer, que según nos contó no pudo evitar echarse a llorar de la emoción cuando por fin pudo coincidir con "una de sus heroínas".
Así Dench abrió la puerta para el resto de integrantes de este elenco estelar, entre las que se encuentra una Penélope Cruz que no dudó a la hora de decir sí en el momento en que descubrió que participaba una amiga de la que además "cuenta maravillas". Algo similar debió pasar con el resto del cast, a excepción quizá de Derek Jacobi que se unió al proyecto sin dudarlo en el momento en que Branagh le preguntó si le gustaría "ser el mayordomo de Johnny Depp".

Sin miedo a los cambios
Branagh se ha tirado completamente a la piscina a la hora de adaptar la obra de Christie, eliminando personajes, cambiando de nacionalidad o raza a otros y dotando de un humor nunca antes visto a un Poirot que conquista en sus propios términos. "Tienes que honrar lo que se ha hecho en el pasado, pero también necesitas una razón para adaptar la historia de nuevo", dice este cineasta que busca una reacción apasionada en los fans de la novela a la vez que conquista al espectador de hoy en día con momentos de acción y una narrativa más cinematográfica imposible.
Las imágenes espectaculares y una estética de las de soñar en pantalla grande forman parte del enfoque por el que ha apostado Branagh, muy de recordar al gran cine; todo un sueño que se construye en torno a un personaje mítico que en la piel de este actor nos arranca más de una carcajada. Y es que para Branagh el humor es un mecanismo de defensa ante un mundo caótico que "si no nos hiciese reír nos haría llorar". Así las risas acompañan al misterio en la nueva 'Asesinato en el Orient Express' que llega a los cines este viernes 24 de noviembre.