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LA HISTORIA REAL

La historia real detrás de 'Cuestión de justicia': El relato de un hombre acusado injustamente está lejos de ser ficción

La historia real detrás de 'Cuestión de justicia' echa luz sobre cómo los agentes del orden público manipularon el sistema judicial corrupto para detener a un hombre inocente por un crimen que no cometió.

Por Jessica Valerie Waugh-Bacchus 22 de Enero 2020 | 18:11

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Por cada 9 personas en el corredor de la muerte que se ejecutan en los Estados Unidos, se exonera a 1 preso inocente. Esta estadística impactante revela mucho en cuanto a la ineficiencia de un sistema judicial que a menudo condena sin la evidencia suficiente y, combinado con los prejuicios raciales institucionales, las minorías son las que más sufren tales errores judiciales. 'Cuestión de justicia', la historia de un hombre negro injustamente condenado y el abogado que lucha por liberarlo del corredor de la muerte, es un drama que explora una acusación falsa con tanta atención a las complejidades y los prejuicios dentro del sistema judicial que llegó a estar en la lista de las películas favoritas del Barack Obama en 2019. 'Cuestión de justicia', protagonizada por Michael B. Jordan, Jamie Foxx y Brie Larson y dirigida por Destin Cretton, relata la historia real de cómo el condado de Alabama condenó a Walter "Johnny D." McMillian por un asesinato brutal a pesar de la evidencia abundante en contra de los cargos, y cómo el abogado Bryan Stevenson luchó por años por liberarlo.

'Cuestión de justicia' cuenta la historia real de Bryan Stevenson y Walter McMillian

La película se basa en las memorias que escritas por el verdadero Bryan Stevenson en 2014, las cuales llegaron a ser superventas en la lista del New York Times. La adaptación cinematográfica se encarga de detallar exactamente los sucesos que tuvieron lugar entre la condena de McMillian en 1988 y el intento de Stevenson de absolverlo de todos los cargos en 1993. Aunque se adapta el relato para la narración cinematográfica en la gran pantalla, la historia real detrás de la película es alarmantemente lejos de ficticia.

El crimen

A Ronda Morrison, una mujer blanca de 18 años, se la encontró muerta en el lavadero Jackson Cleaners en Monroeville, Alabama, en el 1 de noviembre de 1986. La escena del crimen insinuó que había ocurrido una lucha brutal ya que Ronda Morrison había sido golpeada, estrangulada y disparada tres veces por la espalda antes de que sucumbió a sus heridas. Había pocas pistas en el caso y la policía se enfrentó a la presión creciente para que detuviera a un sospechoso en relación al asesinato de Morrison. Tom Tate, el sheriff recién elegido, se puso cada vez más desesperado por cerrar al caso antes de que se mancharan sus credenciales en sus primeros días del puesto.

Se detenó a McMillian a pesar de la falta de evidencia física

Se arrestó a Ralph Myers, un hombre blanco con numerosos antecedentes penales, bajo sospecha de haber asesinado a otra mujer en un condado vecino. Al identificar una oportunidad de vincular los casos, Tate y la policía local informaron a Myers que creyeron que también fue detrás del muerte de Morrison. Sin embargo, Myers no fue el único culpable al que quisieron acusar: también sospecharon de Walter "Johnny D." McMillian, un hombre de 45 años que trabajaba como un leñador que no tuvo antecedentes penales aparte de la sentencia menor de una falta por su involucramiento en una reyerta en un bar. McMillian estaba sujeto a resentimiento por su comunidad debido a que había tenido una aventura con una mujer blanca, Karen Kelly. Su hijo también se había casado con una mujer blanca y la percibida impudencia de los hombres McMillian por perseguir relaciones de raza mixta los había conducido a estar algo vilipendiados por su comunidad local en Alabama. La policía dijo a Myers que creyeron que él y McMillian había cometido en crimen en conjunto, una acusación a la que Myers, un criminal de toda la vida, confesó, declarando que se había quedado en el coche mientras McMillian entró el lavadero. Supuestamente, Myers oyó una serie de sonidos fuertes y, al entrar el edificio él mismo, vio que McMillian había asesinado a Morrison.

A pesar de que tenía un registro de antecedentes penales casi impecable y una coartada incontrovertible, Tom Tate arrestó a McMillian bajo sospecha del asesinato en junio de 1987.

El juicio

McMillian discutió con Tate con respecto a su detención, recalcando que había estado en una venta de pescado frito en su iglesia local y, por eso, no podía haber cometido el crimen - era una imposibilidad temporal y geográfica. Tate ignoró la excusa de McMillian y, en una infracción grave del protocolo, le mandó directamente al corredor de la muerte, donde estuvo 15 meses antes de que finalmente apareció ante el tribunal.

McMillian estaba sentenciado a la pena capital por un crimen que no cometió

Al igual que el arresto, el juicio olió a prejuicio y opiniones sesgadas. En el 15 de agosto de 1988, el juez Robert E. Lee Key tomó la decisión de trasladar el juicio de un condado en el que 40% de la población estaba formada por afroamericanos a Baldwin County, una zona de Alabama en la que 86% de la demografía era blanca. El juicio duró solamente día y medio. A pesar del hecho de que muchos testigos defendieron la coartada de McMillian y que no había evidencia física para apoyar las acusaciones, Myers y tres otros testigos declararon bajo juramento que habían visto a McMillian en la escena del crimen.

En el 17 de agosto de 1988, un jurado formado por 11 ciudadanos blancos y un afroamericano declaró culpable a McMillian del asesinato. Aunque sugirieron una cadena perpetua, en septiembre de 1988 el juez Key denegó este veredicto favor de la pena de muerte. Se mandó a McMillian al corredor de la muerte otra vez, donde pasaría los siguientes 5 años por un crimen que no cometió.

El abogado

En 1989, Bryan Stevenson era un abogado prometedor y un graduado de Harvard que se mudó a Montgomery, Alabama, para fundar la organización no gubernamental, Equal Justice Initiative (EJI). Con su colega Eva Ansley, Stevenson y el EJI proporcionaban ayuda legal a los clientes pobres que no podían permitirse la representación legal de otra manera. A través del EJI, Stevenson escuchó la historia de McMillian. Estos murmullos de injusticia le inspiraron a viajar a la comunidad de McMillian, donde conoció a muchos testigos que juraron que habían estado con él en una ubicación a 11 millas de distancia de la escena del crimen en el momento en el que se cometió. Estaban muy desilusionados por el juicio, haber dicho a la policía que McMillian tenía una coartada para luego verse ignorados por los cuerpos policiales. Inmediatamente Stevenson vio cómo las estructuras del prejuicio y el privilegio se habían usado en contra de McMillian y así que empezó a construir un caso para defender la inocencia del hombre.

Bryan Stevenson se hizo cargo del caso de McMillian

Entre 1990 y 1993, Stevenson entregó cuatro apelaciones para un nuevo juicio. Se rechazaron todas bajo La Corte de Apelaciones Criminales de Alabama. Incluso con un abogado altamente cualificado de su parte, parecía que el estado entero estaba trabajando para que McMillan se quedara injustamente encarcelado.

El punto de inflexión

Sin embargo, en 1992, el caso en contra de McMillian empezó a desmoronarse. Ralph Myers, a quien habían sentenciado a 30 años de prisión por el asesinato, se presentó y confesó que su testimonio en el juicio de McMillian había sido falso. McMillian no sabía nada del crimen, afirmó Myers, ni había estado presente. De hecho, Myers ni conocía a McMillian - simplemente había sido presionado por la policía para que testificara en contra de McMillian y muchos agentes del orden política habían amenazado a mandar a Myers al corredor de la muerte si no cumplía con sus instrucciones. Aún después de esta revelación, el estado de Alabama se negó conceder un nuevo juicio a McMillian.

No obstante, la confesión de Myers abrió las puertas y dos testigos más que habían testificado contra McMillian admitieron que habían perjurado para fabricar una mentira sobre el involucramiento de McMillian a cambio de un soborno. A partir de entonces, la prueba que McMillian era el inocente en la situación se fortaleció cada vez más. Se reveló que el fiscal de distrito, Theodore Pearson, había fallado a la hora de divulgar un testimonio que declaró que se había visto viva a Morrison en el mismo momento en el que se decía que McMillian ya le había matado. El último clavo en el ataúd fue cuando los abogados de McMillian descubrieron que la confesión grabada de Myers tenía un audio oculto. En el videocasete estaba una grabación de audio en la que Myers hablaba con los agentes del orden público y se quejaba de acusar en falso a McMillian, un hombre que no conocía. Era cada vez más evidente de que la policía había entorpecido la justicia para facilitar la detención de un hombre inocente y que, irónicamente, habían cometido muchos delitos ellos mismos al hacer eso.

Stevenson demandó que se retiraran los cargos en contra de McMillian

Stevenson se dio cuenta de que el ambiente insular del sistema judicial en Alabama estaba haciendo daño al caso de McMillian y, por eso, en 1992 apareció en el programa televisivo popular '60 Minutes' para asegurarse de que los detalles del juicio se transmitieran a nivel nacional. A la policía no le quedó ningún lugar donde esconderse.

El juicio

Después de años de esfuerzo, finalmente se concedió la quinta apelación de Stevenson. Los jueces acordaron unánimemente que se debía suspender la condena de McMillian a favor de un nuevo juicio. En el juicio, Stevenson demandó que se retiraran todos los cargos contra McMillian. Una semana después, McMillian pasó de ser un preso en el corredor de la muerte a un hombre que había acabado de triunfar en el juicio que le prometió su libertad.

En el 1 de abril de 1993, se exoneró a Walter "Johnny D." McMillian.

Las consecuencias

Después de su liberación, McMillian habló en contra de la pena capital ante el Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos. "Me tiene muy inquieto la manera en la que el sistema me trató y la dificultad que tuve en probar mi inocencia", dijo McMillian. "También me preocupo por los otros. Yo creo que hay más gente bajo la pena capital que son, como yo, inocentes". McMillian llegó a pronunciar la declaración que forma el corazón de 'Cuestión de justicia': "Se destroza la justicia para siempre cuando se mata a un hombre inocente".

Desafortunadamente, la vida de McMillian no quedó libre de complicaciones después de su liberación y exoneración. A pesar de que intentó presentar una demanda civil en contra de Tom Tate por acusar falsamente a McMillian y por fomentar la creación de testimonios falsificados, se permitió que Tate se quedara en su puesto en el orden público hasta su jubilación en 2018.

Finalmente, se liberó a McMillian en 1993

Además, sus experiencias en el corredor de la muerte tuvieron efectos duraderos en la psique de McMillian. Antes de su muerte en 2013, luchó contra una demencia de inicio temprano. Por su enfermedad, como nota Stevenson en sus memorias, a menudo McMillian creyó que estaba en el corredor de la muerte otra vez. El trauma que acompañó a McMillian toda su vida y la enfermedad es una prueba más de los efectos muy enormemente perjudiciales que un sistemia judicial ineficaz puede tener en los individuos y la sociedad por igual.

Sin embargo, incluso hoy Stevenson y Ansley continúan trabajando incansablemente para liberar a los hombres inocentes del corredor de la muerte y para proporcionar la ayuda legal a los que más la necesitan. Como un activista para la justicia social, Stevenson escribió sus memorias para sacar a la luz la inmoralidad del sistema judicial y para hacer notar el caso desgarrador de McMillian. Entre su concepción y agosto de 2016, el Equal Justice Initiative salvó a 125 hombres que estuvieron sentenciado injustamente a la pena de muerte. La historia de McMillian como un hombre acusado injustamente es demasiado común pero, como se muestra por esta estadística, la gente como Stevenson están trabajando para cambiar la narrativa.

'Cuestión de justicia' llega a los cines el 28 de febrero.