Cuando uno firma una película como 'Amélie' y consigue una reacción tan espectacular por parte de crítica y, sobre todo, público, todo lo que ha ocurrido antes se convierte en algo similar a un pasado renovado, mientras que, todo lo que está por llegar, se empieza a parecer demasiado a un espejismo sin forma definida. El ruido de las ovaciones como peso incalculable y abrazo de consecuencias, exigencias y dinamita, tanto creativa como personal. Y eso es precisamente lo que le ocurrió a Jean-Pierre Jeunet, creador de una de las películas más amadas/odiadas de las últimas décadas.
A estas alturas del camino, los defensores y detractores de 'Amélie' no se plantean un cambio de opinión, manteniéndose firmes en su devoción o su repulsa ante una propuesta tan, tan, tan especial que no admite demasiados lugares para que descansen los tonos grises y las opiniones calmadas. Puestos a mojarnos, un servidor admite que se encuentra mucho más cerca de aquellos que no soportan a esta muchacha tan atípica, inocente y, ejem, particular, que de los espectadores que continúan rezando a la Virgen de Jeunet con la banda sonora de Yann Tiersen sonando de fondo.

Más allá del clásico
Por eso, conviene echar la vista hacia atrás y hacia delante para recordar los pasos previos del cineasta francés y las películas posteriores que presentó tras ese huracán con rostro de Audrey Tautou. Un conjunto de cintas de marcado sello personal desde el primer momento que nos demuestran que, más allá de 'Amélie', hay mucho más que ver de Jeunet.