Debido a su evidente y espectacular físico, elemento nada discutible, la presencia de Arnold Schwarzenegger en pantalla impacta desde el primer momento, resultando tan intimidante como artificial. Digamos que, mientras lo estás viendo, no puedes dejar de pensar que estás frente a una especie de muñeco de acción gigante cuya movilidad y capacidad para gesticular es profundamente limitada. Por suerte, hablamos de un tipo con la suficiente personalidad y carisma como para superar cualquier tipo de prejuicio o visión desenfocada.
Ídolo de millones de espectadores gracias especialmente a su protagonismo en algunas de las cintas más explosivas y queridas de las décadas de los ochenta y los noventa, el actor, empresario, político y ex fisicoculturista profesional austro-estadounidense (casi nada) ha sabido mantener el cariño y el respeto del público a lo largo de una trayectoria repleta de éxitos. ¿La fórmula? Sencilla: acción, acción, alguna que otra carcajada, y más acción.

Sin embargo, en las diez películas que conforman este especial dedicado a su figura podemos encontrar algún que otro trabajo donde el intérprete sorprendió apostando por papeles más dramáticos, tratando así de expandir su potencial hacia otros géneros. En cualquier caso, no dejan de ser aventuras puntuales dentro de una carrera marcada para siempre por el espectáculo más palomitero, la comedia más desvergonzada y el talento innato para soltar frases memorables, los tres pilares fundamentales para entender el legado de Arnold Schwarzenegger.