Si hay un cineasta que revolucionó el cine, ese fue Akira Kurosawa. El realizador japonés buscó un aspecto único en su cine, logrando revolucionar el lenguaje, la narrativa y rompiendo convenciones propias del estilo de la cinematografía nipona. Fue un director al que las fronteras nunca le importaron, llevando referencias occidentales de grandes autores como William Shakespeare, Máximo Gorki o León Tolstói al lenguaje y la mitología del país del Sol Naciente.

Akira Kurosawa comenzó a dirigir películas en 1943, con 'La leyenda del gran Judo'. Pese a estar bajo el yugo del gobierno de su país durante sus primeros años como realizador, tuvo que hacer filmes de fuerte carácter nacionalista debido a la situación de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Considerado un autor "demasiado occidental" para la rigurosa mirada nipona, Kurosawa siempre supo tener su visión propia, que pudo desarrollar con plena libertad una vez acabado el conflicto bélico.
La mirada de un cineasta único
A lo largo de su carrera, Kurosawa realizó más de 30 largometrajes, muchos de ellos son considerados piezas fundamentales de la historia del séptimo arte. Reconocido en todo el mundo por la forma en la que revolucionó el cine de su país, al salirse de la visión costumbrista de otros aclamados cineastas como Kenji Mizoguchi, Yasujiro Ozu o Mikio Naruse, Kurosawa fue el antecesor de esa visión propia que logró que el cine japonés mirase en igualdad de condiciones a la filmografía de naciones occidentales.
Debido a que resulta imposible hacer una justa selección de sus mejores películas, he aquí una cuidada selección de títulos imprescindibles de su carrera, que demuestran el gran legado que dejó Akira Kurosawa en vida y que sigue marcando a nuevas generaciones, que descubren con suma satisfacción a un cineasta extraordinario.