Joss Whedon es un creador con universo propio, personalidad contrastada y señas de identidad tan marcadas como brillantes. Un conjunto de virtudes que, prácticamente desde el principio de su trayectoria, permiten que el espectador detecte casi de inmediato si está frente a una de sus propuestas. Es cuestión de guion, dinamismo, locuras controladas y caos equilibrado. El sello Whedon podría resumirse como la manera de hacer que parezca fácil lo que se antoja entre complicado e imposible.
Después de una trayectoria televisiva repleta de joyas tan incontestables como 'Buffy, cazavampiros', 'Angel' o 'Firefly', trilogía imprescindible, la carrera de Whedon terminó de explotar de manera espectacular con su llegada al universo cinematográfico de Marvel, un terreno en el que, tras algunas primeras tomas de contacto, le tocó lidiar con ese blockbuster gigantesco llamado 'Los Vengadores'. Un reto, una prueba, un regalo y un salto total y directo a la primera línea de fuego (taquillero) que Whedon resolvió de la manera más sobresaliente posible.

Su éxito a todos los niveles con aquella espléndida entrega superheróica tuvo una continuación mucho más polémica con 'Vengadores: La era de Ultrón', secuela tan notable como incomprendida que, pasado el tiempo, ha conseguido sumar celebradas voces a su favor. Sin embargo, el ruido mediático de aquel rodaje y sus respectivos conflictos terminaron tirando por la borda la relación entre Marvel y un Whedon que quedó muy tocado. Afortunadamente, las hojas del calendario han ido pasando y, en la actualidad, el guionista y director se encuentra de nuevo sumergido en multitud de ilusionantes proyectos, con una serie de ciencia ficción para la HBO a la cabeza, con los que tendrá la oportunidad de volver a demostrar un talento a prueba de éxitos y fracasos. Queda Joss Whedon para rato.