Después de haber hecho hincapié en aquello de que los remakes han estado presentes en la industria cinematográfica desde casi tiempos remotos, las corrientes de opinión casi siempre se han visto polarizadas en quienes reniegan de cualquier tipo de revisión de una película clásica y quienes los abrazan con total normalidad. Cuando se trata del primer caso, la tendencia a despotricar casi siempre viene a disfrazar aquella aborrecible frase de "ya no se hacen películas como las de antes", muy de aquellos que defienden el cine de su pertinente generación como algo intocable y casi sagrado.
Si en un anterior especial ya hicimos una recopilación de aquellas nuevas versiones que, con mayor o menor éxito, habían logrado contentar a público y crítica (en algunas ocasiones, a los dos a partes iguales), hay que tener en cuenta que dentro de un género tan rico como lo es el terror, no podían faltar los remakes, sobre todo si miramos a Hollywood como la gigantesca maquinaria para generar dinero.

Películas sin alma
Respondiendo a las tendencias y a los ciclos que ha ido viviendo el horror a lo largo de los años, cuando se trata de hacer números en taquilla cualquier idea es buena. Porque si hubo algo que funcionó en el pasado, ¿por qué no volver a hacerlo? El dinero está casi asegurado, tal y como pasa en muchos de los casos, pero si despojamos a algunos de esos remakes del espíritu que mantienen (o al menos, lo intentan) de las obras en las que se basan, no nos queda nada.
No sirve de nada tener una estética cuidada y otorgarle a la nueva versión de una película ese aire moderno acorde con el presente. Del mismo modo que tampoco funciona el hecho que, en la gran mayoría, haya habido detrás de aquellos films autores mayúsculos que supieron aportar la frescura a sus obras, las cuales continúan impasibles al paso de los años.
A continuación, seleccionamos diez remakes de terror para olvidar, que no hacen otra cosa que convertir en más grandes si cabe a los títulos en los que se basan.