Hay actores cuya mente daría para un extenso estudio psicológico. Especialistas en saltar de un personaje a otro, en vivir decenas de vidas y experimentar con diferentes emociones y situaciones. Muchos intérpretes se encasillan en categorías, como la de galán, por lo que choca ver cómo salen de esos esquemas que han fortalecido a lo largo de sus carreras. Richard Gere ya ha demostrado antes que enamorar a la pantalla no es su único objetivo en el cine, y en 'Invisibles' se desplaza al otro extremo y se transforma en un vagabundo en las calles de la cosmopolita Manhattan.

La historia del cine nos ha dejado casos de todo tipo en cuanto a la experimentación de los actores, tanto en el proceso de preparación como su culminación en el rodaje. Estos locos del método o inspirados por naturaleza transfieren su cuerpo y alma a ese constructo salido de la mente de un guionista y le dan forma, dotando de una profundidad inimitable a personajes que podrían haber caído en el montón de lo convencional fácilmente. Se quitan el título de caras bonitas de encima para invertir su talento en algo mayor que vender pósters, lo cual tiene su mérito y sobre todo si como Gere se implican en sacar adelante proyectos independientes que quedarían varados sin su apoyo.
No solo influye la implicación con un método de actuación como el de Strasberg, sino que es necesario tener el atrevimiento de probar en diferentes géneros y con personajes de personalidades variadas. Muchas de las grandes interpretaciones del séptimo arte se forjaron con este sistema de conocer al personaje y experimentar con él, y estos son algunos de los actores que tuvieron el coraje de adentrarse en aventuras de las que podrían haber salido muy mal parados psicológicamente y mediáticamente: