Hoy en día vivimos en la era de las series de televisión, una era muy diferente a la que vivimos hace unos 20 años antes de la llegada de ficciones como 'Friends', 'Los Soprano' o 'Perdidos'. Con ellas, y algunas más, empezó todo. Ahora es raro el que no tiene contratado algún paquete de streaming para poder disfrutar con plena calidad de las series de moda y estreno.
En los últimos años han llegado a nuestro país plataformas tan de moda como Netflix, Amazon Prime Video o HBO, y mucha gente se pregunta cuando explotará la burbuja televisiva. En 2016 pudimos conocer 455 nuevas series en la industria norteamericana, superando en un 8% la producción de 2015. ¿Hasta dónde podrá llegar esta bola de nieve que no para de crecer tanto en oferta como en audiencia?

Mientras tanto estamos rodeados de continuas referencias a nuestros shows favoritos, como las frases que las han hecho aún más famosas. Porque si leemos o escuchamos oraciones como "Ponte traje", "No me digas lo que no puedo hacer" o "Yo soy el que llama", instantáneamente nos transportan al momento o momentos de la serie que nos hicieron emocionarnos. Y es que a día de hoy la cultura televisiva se ha convertido en una religión plagada de slogans, teorías, haters y muchas cosas más.
El negocio del merchandising
Pero además, la televisión ha evolucionado en algo mucho más complicado. A parte de las inmensas campañas de promoción tenemos miles de productos de merchandising relacionados con nuestras series favoritas, y puede que las icónicas frases tengan parte de culpa. Podemos verlas impresas en camisetas o en tazas junto a los Funko Pop! de nuestros personajes favoritos.