Woody Allen es un género en sí mismo. Si comulgas con su universo cinematográfico, tan marcado y personal como el de cualquier gran autor de la historia del séptimo arte, habrás disfrutado durante varias décadas de ese lujo marcado por un estreno anual hasta que llegó la tormenta mediática y las polémicas ruidosas. Un ritmo salvaje de trabajo que, por supuesto, provocó cierta irregularidad a lo largo de su trayectoria, pero que, si ponemos en práctica la balanza, nos sigue ofreciendo un resultado de victoria aplastante a favor de los (inmensos) aciertos.

Probablemente, aunque juegue con la ventaja de la cantidad, nos encontramos ante un cineasta con una numerosísima lista de grandes películas en su cuenta, clásicos inteligentes, emotivos e hilarantes que, pese a formar un discurso cinematográfico que encuentra múltiples puntos en común, ha mutado en diferentes propuestas. En este sentido, podemos encontrar una especie de subgénero marcado por el blanco y negro, técnica de lenguaje cinematográfico con la que Allen también ha firmado alguna que otra obra maestra.
Aquí repasamos todas y cada una de las películas del cineasta carentes de color, pero llenas de vida, inteligencia, ideas brillantes, carcajadas y emoción. Un puñado de propuestas geniales que, engrandecidas por su clasicismo y elegancia visual, conforman otro auténtico placer para cualquier amante del mejor cine. El infalible e imprescindible Allen.