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CRÍTICA

'Ant-Man': El superpoder de la originalidad

Tras años de preparación por fin sale a la luz este proyecto que cuenta con unos efectos especiales espectaculares que son los perfectos compañeros de viaje de la carga de comedia de la cinta.

Por Alejandro Rodera Herrero 21 de Julio 2015 | 10:24

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La segunda fase del Universo Cinematográfico llega a su fin con 'Ant-Man'. El estudio se ha consolidado como un referente comercial con títulos que no siguen un mismo patrón, y precisamente esa diversidad es la que ha propiciado su éxito. Su duodécima película lleva al extremo su máxima de no repetirse, algo que demostraron más que nunca con 'Guardianes de la Galaxia'. Puede que no siempre cumplan con el objetivo de que cada película se mueva en un terreno diferente, pero tras ver 'Ant-Man' es obvio que se arriesgan por intentarlo.

Ant-Man

A pesar de sus intentos por no ser redundantes, 'Vengadores: La era de Ultrón' no se sintió como algo nuevo, como pudo serlo su predecesora, sino que se mostró más como un conglomerado en el que la mano del director no siempre parecía predominar sobre la gran sombra del estudio. En cambio, el largo proceso de preparación de 'Ant-Man' ha desembocado, contra las expectativas de muchos escépticos, en uno de los títulos más originales del terreno cinematográfico de Marvel. La marcha de Edgar Wright, que había trabajado durante años en el guión junto a Joe Cornish, fue todo un duro golpe para el proyecto. Wright se ha hecho un nombre en la comedia con títulos de culto instantáneos como 'Scott Pilgrim contra el mundo', por lo que la expectación de verle en una producción a gran escala era insuperable. Pero el estudio supo reponerse y contrató a Peyton Reed, que ya había estado cerca de dirigir 'Guardianes de la galaxia' y 'Los 4 fantásticos', para ponerse al cargo del proyecto sin manifestar diferencias creativas como el anterior contratado para su puesto.

Probablemente quien no conozca todo ese drama previo al rodaje ni se dé cuenta cuando esté sentado en el cine viendo la película. No se puede negar que la esencia de Wright es evidente. La pelea entre el héroe y el villano en un maletín o el humor hilvanado con precisión con la acción, como ya vimos en 'Arma fatal'. El currículum de Peyton Reed podía levantar dudas, ya que 'Di que sí' no es precisamente el vehículo que uno se imaginaría para llegar a dirigir una película de Marvel, pero Reed hace un trabajo muy respetable. No tiene un estilo tan característico como lo podría haber tenido Wright, pero la realidad es que él ha sido finalmente el encargado de plasmar la historia de este superhéroe en el medio cinematográfico por primera vez y todas las complicaciones derivadas de su poder de encogerse han sido solventadas de manera que están introducidas en la cinta con un trabajo de artesano.

La comedia siempre ha tenido peso en las películas de Marvel, pero pocas de sus compañeras de universo se pueden considerar comedias como tal. Una vez más regresamos a 'Guardianes de la galaxia', ya que ambas parecen estar al margen de los demás héroes a los que ya estamos demasiado acostumbrados. Este soplo de aire fresco de conocer a un nuevo héroe, aunque le tendríamos que haber conocido mucho antes teniendo en cuenta que en los cómics juega un papel fundamental, juega a favor de la película. Este era el momento perfecto para mostrar la historia de Hank Pym y Scott Lang. La tecnología se encuentra en un momento cumbre y no hace falta recurrir a trucos que quedarán obsoletos rápidamente para mostrar el poder de Ant-Man.

Ant-Man

Es difícil saber cuándo percibiremos como anticuados los efectos de todos los blockbusters que se estrenan hoy en día, pero algo curioso es que cuanto mayor es la carga de los efectos menos los disfrutamos. Hemos asimilado tanto esta revolución digital en el cine que ver a un lagarto gigante o explosiones en cada fotograma resulta rutinario, por lo que cada vez es más complicado que una película repleta de efectos no recuerde a una tela verde. El trabajo de Andy Serkis en 'El amanecer del planeta de los simios' o la experiencia de 'Gravity' eran más impactantes sin resultar excesivas. En esa liga juega 'Ant-Man', no se excede en una escala difícil de abarcar como otras películas de Marvel, sino que el encogimiento de su protagonista se concibe como parte de la historia, importante para el avance la misma y no para entrar simplemente por los ojos al público.

El equilibrio perfecto

Por ese uso milimetrado de los efectos, en el que las texturas se pueden percibir y todo parece minúsculo a la vez que enorme, no se eclipsa el trabajo de los actores. Paul Rudd de vez en cuando tiene que volar en una hormiga o Hank Pym tiene que parar un misil en marcha, pero la predominancia es de las escenas en las que los personajes interactúan entre ellos de manera natural. La improvisación está latente, algo impensable para una película de unos 120 millones de dólares, pero el riesgo tiene su recompensa. Paul Rudd cumple como Scott Lang, y será interesante verle compartiendo pantalla con Robert Downey Jr. y Chris Evans en Civil War. A pesar de ser el protagonista, Rudd no tiene que cargar con todo el peso, ya que tiene a su lado a una presencia tan imponente como es Michael Douglas. El veterano actor se estrena en el terreno de las grandes producciones con esta película, y la decisión de que la película gire en torno a la relación mentor-pupilo entre su Hank Pym y Scott Lang es todo un acierto para contar la historia del origen del nuevo Ant-Man sin conocer al anterior.

Junto a ellos nos encontramos con otros actores que han ascendido a la gran pantalla tras destacar en la pequeña pantalla, como Evangeline Lilly, Bobby Cannavale, Corey Stoll y Wood Harris. Ese reparto suena impresionante si vamos nombre por nombre, pero es un actor que ha crecido sin frenos en el terreno del drama el que supone la revelación de la película. Michael Peña ha ofrecido en los últimos años dos trabajos para enmarcar en sus colaboraciones con David Ayer, 'Sin tregua' y 'Corazones de acero', y en 'Ant-Man' demuestra un registro diametralmente opuesto. Las secuencias en las que Luis, el personaje de Peña, toma la pantalla y pone en juego su agilidad para recitar su diálogo le convierten en un robaescenas en toda regla.

Ant-Man

Algunos aspectos negativos son la simpleza del villano, algo que Marvel no parece tener intención de remediar, y la pérdida de interés en algunos momentos por el atraco, que se supone que es el punto de giro de la película. Aun así hay un buen equilibrio entre tanto personaje y el resultado es muy disfrutable. Aunque siempre quedará la pregunta de cómo habría salido todo con Edgar Wright en la silla de director y la duda de hasta qué punto Marvel permite la libertad creativa de los talentosos cineastas a los que contrata. 'Ant-Man' logra cumplir con el objetivo de entretener de una manera original, y a Marvel no se le puede pedir más que eso.