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CURIOSIDADES 'EL GRAN DICTADOR'

12 curiosidades que quizá no conocías sobre 'El gran dictador'

El gran clásico de Charles Chaplin cumple 75 años.

12 curiosidades que quizá no conocías sobre 'El gran dictador'

¿Qué puede escribirse sobre una película como 'El gran dictador'? Más allá de las filias y fobias que puedan producir tanto el mítico Charlot (porque sí, a quien no le entusiasma este personaje) como el propio Charles Chaplin, nos encontramos ante uno de esos films cuyo aura de misticismo precede a la propia obra cinematográfica, que cuanto más se estudia más audaz y sorprendente resulta que llegara a realizarse y a estrenarse, y cuya moraleja ha trascendido más allá de su propio tiempo.

Charles Chaplin en 'El gran dictador'

Cuando el sonoro llegó al cine, Chaplin dijo un día que Charlot nunca hablaría, porque no tenía nada que decir con la palabra y el personaje perdería su propia naturaleza. Pero los terribles acontecimientos que se venían sucediendo en el Viejo Continente ante la pasividad de países como Estados Unidos hizo que Chaplin cambiara, o al menos matizara su idea: no es Charlot el que protagoniza esta película, aunque en parte no deje de serlo.

Setenta y cinco años contemplan a esta obra maestra incomprendida y repudiada en su momento, con una carrera comercial errática y que colgó la cruz de comunista a su autor. Estas son algunas curiosidades que hemos recopilado en torno a 'El gran dictador':

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Curiosidades de 'El gran dictador'

3 Un idioma inventado

Un idioma inventado

Durante la elaboración del guion, Chaplin no escribió ni una sola palabra del extraño idioma altisonante que farfulla Hynkel en sus discursos: todo era pura improvisación donde deslizaba términos germánicos como "wienerschnitzel" (un filete empanado), "sauerkraut" (chucrut) o "leberwurst" (un embutido de hígado) o "blitzkrieg" (guerra relámpago). Para preparar el personaje, Chaplin estudió horas y horas discursos y arengas de Hitler, a fin de aprender todos sus gestos y tics. Por otro lado, los carteles y la propaganda que aparece por las calles están en esperanto, aquel quimérico idioma universal creado por el oftalmólogo polaco L.L. Zamenhof en 1876. La mofa estaba también, sutilmente, en el subtexto de la película.

Por cierto, el proyecto se iba a titular, originalmente, 'The Dictator' ('El dictador'), pero Paramount le amenazó con una multa de veinticinco mil dólares ya que ellos ya tenían registrado el título por la adaptación de un libro homónimo de Richard Harding Davis (que, evidentemente, nada tenía que ver con el film de Chaplin). El artista se vio obligado a introducir la palabra "gran" para evitar la sanción, aunque en algunos países sí se conservaría la denominación original: 'Le Dictateur' en Francia, o 'Diktaattori' en Finlandia.

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