En sus 89 ediciones previas, los premios de la Academia de Hollywood han dejado momentos de emoción, situaciones incómodas, galardones lógicos e injusticias para rasgarse las vestiduras. En 2018, las quinielas no pronostican (casi) ningún premio con seguridad, así que lo más probable es que, durante la madrugada del domingo al lunes, nos llevemos varias sorpresas. Con el paso de los años y las ceremonias, Los Ángeles ha simulado dejar al margen el clasicismo y convertirse en el bastión inexpugnable de la nueva sociedad. Nada más lejos de la realidad, en la temporada de premios se pone de manifiesto el desequilibrio de fuerzas político-económicas que opera en la colina más famosa del planeta. Toda causa tiene un efecto, y que de un tiempo a esta parte ya no confiemos en las decisiones de los académicos tiene que ver con una práctica, a veces incluso negligente, que han llevado a cabo desde los primeros años de nominaciones y premios.

Si escribimos 'Chicago' o 'Shakespeare in love', raro es el que no sepa de qué hablamos. Cuando mencionamos a genios como Stanley Kubrick o Alfred Hitchcock, muy pocos recuerdan que no tienen una estatuilla dorada en sus vitrinas. Las querencias y los tratos de favor que se trabajan en Hollywood han ganado más premios de los que podríamos contar con los dedos de una mano; los productores más avezados del gremio han movido sus hilos como si se tratase del Congreso y los votantes tuvieran que aprobar una reforma de beneficios altísimos para sus bolsillos. Si quitamos las capas de glamour y maquillaje, lo que queda es un lugar para la política en el que se corrompe el romanticismo del arte cinematográfico a golpe de talonario. Y no es por ponernos intensos, ni tampoco por escribir líneas repletas de obviedades, pero creemos necesario adoptar una posición de denuncia por habernos dejado tan mal sabor de boca en más de una ocasión. Trasnochar nunca fue tan desolador.
Es por ello que, aprovechando el lavado de cara que quiere regalarse Hollywood, nosotros nos encargamos de devolverle a la realidad repasando las 15 injusticias más sonadas de la Historia de los Oscar. Este artículo lo protagonizan maravillas como 'La delgada línea roja', artistas tan grandes como Glenn Close o las melodías más pacientes de Ennio Morricone. Prepárate un buen bol de palomitas y asómate a lo que pudo ser y no fue.