El verano de 2020, al igual que ocurre con la práctica totalidad de este año interminable, requiere de un especial refuerzo a la hora de dar con refugios y trincheras a la altura misma de la incertidumbre. Lugares en los que tratar de evitar el ruido constante, la información masiva, esa combinación letal de fatalidad y frialdad, conciencia y pasotismo, mascarillas sin excusas y excusas con mascarillas. Rincones como la televisión, algo cada vez más parecido a islas desiertas con tesoros escondidos al otro lado de la pantalla.

En ese sentido, este especial reúne 15 series de distinto tipo, condición y esencia que, cada cual a su manera, atrapa y aísla, desconecta e hipnotiza, hace vibrar y, en cierto modo, olvidar las barricadas construidas a nuestro alrededor. Animación, ciencia ficción, mafia, biopics, comedia y, sobre todo, un conjunto de personajes con capacidad total para convertirse en la mejor de las compañías estivales.
15 historias en las que perderse y con las que dejarse llevar a otros universos con los que sentirnos tan aliviados como representados, tan identificados como deslumbrados, tan emocionados como felices. La televisión salvavidas y las series como bombonas de oxígeno a las que seguir conectados hasta que la tormenta abandone el eco de sus últimos truenos.