El 28 de febrero se celebró la 45 edición de los Premios César en la Salle Pleyel, Francia. Lo que parecía ser una noche tranquila, terminó siendo una ceremonia con alguna que otra ida y venida. El protagonista de la edición fue Roman Polanski, tanto por haberse hecho con el Premio a Mejor Director, como por todas las disputas generadas a su alrededor.
En los últimos años, Polanski ha sido numerosas veces acusado de abusos sexuales y de violaciones, pero aun así, según decía la actriz Adèle Haenel en una entrevista para el New York Times, parece que estas acusaciones han pasado desapercibidas en Francia. Haenel, nominada al César como Mejor Actriz por su actuación en 'Retrato de una mujer en llamas', es una gran activista del movimiento #MeToo, el cual surgió a través de las redes sociales para apoyar a las mujeres víctimas de acosos sexuales, abusos y violaciones, tras revelarse las acusaciones contra Harvey Wenstein y poder así denunciarlas.

Haenel, quien ya hizo pública en 2018 su propia experiencia de acoso sexual mientras trabajaba con el director Christopher Ruggia en 'Los Diablos', no pudo soportar ver cómo Polanski ganaba el César a Mejor Dirección y decidió abandonar la sala, convirtiéndose así en la escena más destacada de la ceremonia.
Adèle forever. pic.twitter.com/Fhe9xSLxCK
? Portrait of a Lady on Fire (@Portrait_Movie) February 28, 2020